Cultura exhibe una Real Provisión de los Reyes Católicos que reafirmó la jurisdicción real frente a la eclesiástica

Cultura exhibe una Real Provisión de los Reyes Católicos que reafirmó la jurisdicción real frente a la eclesiástica

JAÉN.- El Archivo Histórico Municipal expone durante todo el mes de julio un nuevo documento. Se trata de una pieza de extraordinario valor histórico: una Real Provisión de los Reyes Católicos, fechada el 7 de noviembre de 1478 en Córdoba, dirigida al obispo de Jaén, Íñigo Manrique de Lara, mediante la que los monarcas ordenan que los jueces eclesiásticos cesen en la usurpación de competencias propias de la jurisdicción real. El documento se encuentra validado con las firmas autógrafas de los Reyes Católicos y un sello circular de cera roja placado al dorso, elementos que refuerzan su autenticidad y relevancia diplomática.

La provisión constituye un valioso testimonio del proceso de fortalecimiento del poder de la Corona durante la Baja Edad Media. En ella, Isabel y Fernando denuncian que, como consecuencia de los «escándalos y desórdenes» ocurridos en el reino, los jueces eclesiásticos habían ampliado de forma indebida el alcance de su jurisdicción, interfiriendo en las competencias de la justicia real y favoreciendo, en ocasiones, a personas acusadas de cometer delitos.

Con esta disposición, los monarcas ordenan expresamente al obispo de Jaén y a sus representantes que no obstaculicen la actuación de los jueces reales ni conozcan de causas que no correspondan a la jurisdicción eclesiástica, reafirmando así la autoridad de la Corona en la administración de justicia.

El derecho de asilo en sagrado

El documento ofrece, además, un interesante testimonio sobre el denominado derecho de asilo en sagrado, institución medieval que permitía a las personas perseguidas por la justicia refugiarse en lugares considerados inviolables, como iglesias o monasterios. Esta práctica fue origen de numerosos conflictos entre la jurisdicción civil y la eclesiástica, ya que muchos acusados buscaban acogerse a la protección de la Iglesia para ser juzgados por tribunales generalmente más indulgentes.

La Real Provisión refleja las tensiones derivadas de esta situación y anticipa el proceso de limitación de los privilegios jurisdiccionales eclesiásticos que caracterizará el fortalecimiento del Estado moderno. En este contexto, la Corona persigue consolidar una administración de justicia unificada y reforzar la autoridad del poder real frente a otras jurisdicciones.

Especialmente significativa resulta la severa cláusula final del documento, mediante la cual los Reyes Católicos advierten a los provisores y vicarios de que, en caso de incumplimiento, podrían perder las temporalidades que poseían en los reinos e incluso ser considerados «ajenos y extraños» a ellos, una muestra de la firme voluntad regia de hacer respetar sus competencias.

Esta Real Provisión constituye una fuente de extraordinario interés para comprender la evolución de las relaciones entre la Monarquía y la Iglesia a finales del siglo XV, un periodo en el que la Corona afianza progresivamente su supremacía política y judicial, sentando las bases del Estado moderno.

El documento se puede visitar de lunes a viernes en horario de 9:00 a 20:00 en el Hall del Archivo Histórico (antiguo Banco de España).

El obispo de Jaén visita Camporredondo 14 años después y bendice la Virgen de Nazaret restaurada

JAÉN.- El obispo de la Diócesis de Jaén, Sebastián Chico Martínez, realizó este miércoles 25 de febrero una visita pastoral a Camporredondo, pedanía perteneciente al municipio de Chiclana de Segura, catorce años después de la última visita episcopal a la localidad.

La jornada estuvo marcada por el encuentro con los vecinos y por los actos en honor a la Virgen de Nazaret, patrona del pueblo, coincidiendo además con la llegada de la imagen tras su restauración.

La visita comenzó con la recepción del obispo en la iglesia, donde fue recibido por numerosos fieles, por representantes de la Hermandad de la Virgen de Nazaret, Pedro y Juan Guillermo, y por el alcalde de Chiclana de Segura, Santiago Rodríguez.

Posteriormente, don Sebastián se trasladó al cementerio municipal, donde elevó una oración por los difuntos y dedicó palabras de consuelo a las familias presentes.

Encuentro en el cortijo y bendición de la imagen

La comitiva continuó su recorrido hasta el cortijo de la Virgen, enclave habitual de celebración de la romería en honor a la patrona. Allí, el obispo mantuvo un encuentro con la familia Ceres, propietaria de la finca, y con vecinos de la pedanía, interesándose por la organización de esta tradición y por la vinculación histórica de la comunidad con su imagen.

Uno de los momentos más significativos fue la bendición de la talla restaurada de la Virgen de Nazaret, que ha permanecido durante ocho meses en un taller de Córdoba para su recuperación. Los asistentes mostraron su satisfacción por volver a contemplar la imagen en el pueblo y destacaron su valor dentro de la devoción popular.

Eucaristía y convivencia

La visita concluyó con la celebración de la eucaristía en la parroquia, presidida por el obispo y acompañada por numerosos fieles. Tras la misa, don Sebastián compartió café y dulces con los vecinos en un ambiente cercano, prolongando el diálogo con los habitantes de Camporredondo.

La jornada supuso un acontecimiento especial para la pedanía, tanto por el regreso del obispo tras más de una década como por la recuperación de su patrona, símbolo de identidad y cohesión para la comunidad.

Miles de jiennenses reciben la ceniza como signo de conversión en el inicio de la Cuaresma

JAÉN.- La Catedral de Jaén ha acogido este Miércoles de Ceniza la celebración eucarística con la que la ciudad ha iniciado oficialmente el tiempo de Cuaresma, un periodo de cuarenta días orientado a la conversión personal, la oración, el ayuno y la limosna como preparación para la Pascua.

La celebración ha tenido lugar en la Catedral de Jaén y ha estado presidida por el obispo de Jaén, Sebastián Chico Martínez, acompañado por el deán de las catedrales, Francisco Juan Martínez Rojas; el rector del Seminario, Juan Francisco Ortiz González; y numerosos sacerdotes del presbiterio diocesano.

En el contexto del centenario fundacional de la Hermandad de la Buena Muerte, el Cristo titular de esta cofradía, con sede canónica en la Catedral, ha presidido el posterior Vía Crucis, cuyas primeras estaciones se han desarrollado en el interior del templo diseñado por Andrés de Vandelvira.

A la celebración han asistido numerosas autoridades civiles, militares y académicas, entre ellas representantes de la Corporación Municipal de Jaén, de la Universidad, de la Guardia Civil y de la Policía Nacional, así como delegados territoriales de la Junta de Andalucía. También han estado presentes todas las cofradías y hermandades de la ciudad, representadas por sus juntas de gobierno, junto a la Agrupación de Cofradías de Jaén, que ha organizado el acto en colaboración con la Cofradía de la Buena Muerte.

La liturgia ha contado con la participación activa de la Hermana Mayor de la cofradía anfitriona, Raquel Hernández, y del presidente de la Agrupación de Cofradías, Francisco Sierra, encargados de las lecturas, mientras que el Evangelio ha sido proclamado por el diácono permanente Manuel Rico. El coro, dirigido por Alfonso Medina, y los seminaristas, que han ejercido como acólitos, han contribuido al recogimiento de la celebración.

Durante su homilía, el obispo de Jaén ha reflexionado sobre el sentido profundo de la Cuaresma, subrayando que el signo de la ceniza recuerda la fragilidad de la condición humana y la necesidad de orientar la vida hacia el encuentro con Dios. Ha animado a vivir este tiempo como una oportunidad de gracia, reconciliación y compromiso con los demás, destacando la importancia de la oración, el ayuno y la limosna como pilares del camino cuaresmal.

Monseñor Chico ha dirigido palabras específicas a sacerdotes, religiosos, seminaristas, cofrades, autoridades y fieles, apelando a la escucha del clamor de los más vulnerables y a la defensa de la dignidad humana desde todos los ámbitos de la sociedad. Asimismo, ha felicitado a la Hermandad de la Buena Muerte por su centenario, animándola a seguir siendo testimonio de fe y comunidad.

Tras la homilía, se procedió a la bendición e imposición de la ceniza a los fieles. Concluida la Eucaristía, dio comienzo el rezo del Vía Crucis en una Catedral repleta, que quiso acompañar este inicio del tiempo cuaresmal, un camino espiritual que culminará el próximo 5 de abril, Domingo de Resurrección.