JAÉN.- La Catedral de Jaén ha acogido este Miércoles de Ceniza la celebración eucarística con la que la ciudad ha iniciado oficialmente el tiempo de Cuaresma, un periodo de cuarenta días orientado a la conversión personal, la oración, el ayuno y la limosna como preparación para la Pascua.
La celebración ha tenido lugar en la Catedral de Jaén y ha estado presidida por el obispo de Jaén, Sebastián Chico Martínez, acompañado por el deán de las catedrales, Francisco Juan Martínez Rojas; el rector del Seminario, Juan Francisco Ortiz González; y numerosos sacerdotes del presbiterio diocesano.
En el contexto del centenario fundacional de la Hermandad de la Buena Muerte, el Cristo titular de esta cofradía, con sede canónica en la Catedral, ha presidido el posterior Vía Crucis, cuyas primeras estaciones se han desarrollado en el interior del templo diseñado por Andrés de Vandelvira.
A la celebración han asistido numerosas autoridades civiles, militares y académicas, entre ellas representantes de la Corporación Municipal de Jaén, de la Universidad, de la Guardia Civil y de la Policía Nacional, así como delegados territoriales de la Junta de Andalucía. También han estado presentes todas las cofradías y hermandades de la ciudad, representadas por sus juntas de gobierno, junto a la Agrupación de Cofradías de Jaén, que ha organizado el acto en colaboración con la Cofradía de la Buena Muerte.
La liturgia ha contado con la participación activa de la Hermana Mayor de la cofradía anfitriona, Raquel Hernández, y del presidente de la Agrupación de Cofradías, Francisco Sierra, encargados de las lecturas, mientras que el Evangelio ha sido proclamado por el diácono permanente Manuel Rico. El coro, dirigido por Alfonso Medina, y los seminaristas, que han ejercido como acólitos, han contribuido al recogimiento de la celebración.
Durante su homilía, el obispo de Jaén ha reflexionado sobre el sentido profundo de la Cuaresma, subrayando que el signo de la ceniza recuerda la fragilidad de la condición humana y la necesidad de orientar la vida hacia el encuentro con Dios. Ha animado a vivir este tiempo como una oportunidad de gracia, reconciliación y compromiso con los demás, destacando la importancia de la oración, el ayuno y la limosna como pilares del camino cuaresmal.
Monseñor Chico ha dirigido palabras específicas a sacerdotes, religiosos, seminaristas, cofrades, autoridades y fieles, apelando a la escucha del clamor de los más vulnerables y a la defensa de la dignidad humana desde todos los ámbitos de la sociedad. Asimismo, ha felicitado a la Hermandad de la Buena Muerte por su centenario, animándola a seguir siendo testimonio de fe y comunidad.
Tras la homilía, se procedió a la bendición e imposición de la ceniza a los fieles. Concluida la Eucaristía, dio comienzo el rezo del Vía Crucis en una Catedral repleta, que quiso acompañar este inicio del tiempo cuaresmal, un camino espiritual que culminará el próximo 5 de abril, Domingo de Resurrección.














