U.D. MELILLA: Samuel, Qindimil, Ortola, Manu Viana, Julio Iglesias, Chavarría, Abreu, Óscar Lorenzo, Tovar, Pelón (c), Gomis. Álex Muñiz, Olmedo (ps), Claverías, Morales, Dago, Robles, Lillo, Mohamed, Ayoub.
REAL JAÉN C.F.: Rabanillo, Curro, José Álvarez, Caballero, Marco Silverio, Mario Martos, Javi Moyano (c), Mauro, Moha, Ñito González, David Serrano. Connor, José Carrillo, Pelayo, Alberto Bernardo, Adri Paz, J. Morillas (ps), Iván Breñé, Nacho Vizcaíno, Agus Alonso.
GOLES: Mario Martos, min. 15 (0-1);
JAÉN.- Con la flecha hacia arriba viajaba el Real Jaén este domingo hasta Melilla. El Álvarez Claro esperaba un nuevo choque de cabezas entre la UD Melilla y el Real Jaén, un partido de máxima tensión y emoción por todo lo que se jugaban ambas escuadras sobre el terreno de juego.
La victoria del Real Jaén hace una semana ante la Deportiva Minera había servido para que los hombres de Manolo Herrero afrontaran una semana de trabajo con ilusión y ganas de sumar algo positivo en uno de los campos más complicados de la categoría, donde ningún equipo visitante había logrado el triunfo en esta temporada. Así pues, el reto era mayúsculo para un Real Jaén que despertaba ilusión en la hinchada blanca.
El partido comenzó con la habitual intensidad que imprime el Melilla como local. Un equipo rocoso, que ponía las cosas complicadas a un Real Jaén que no sufría demasiado en el inicio, pero tampoco contaba con la habitual soltura para mantener el balón en sus pies. No obstante, poco a poco, el Real Jaén comenzó a ganar disputas fundamentales para dar ese paso adelante en esa faceta.
En un arranque con pocas oportunidades, llegaron de forma consecutiva dos acciones determinantes. En el minuto 15, Moyano perdió un balón escandaloso en campo propio, y los melillenses ya se relamían ante la posibilidad de marcar tras robar esa pelota y encontrarse a Rabanillo casi vendido. De forma inexplicable, los locales desaprovecharon esa acción de superioridad, aunque mucha culpa tuvo Mauro, que salvó bajo palos el 1-0. Y en ese despeje, el esférico cayó en las botas de Mario Martos, que amarró la redonda en el centro del campo, levantó la cabeza y vio a Franganillo adelantado. El jiennense no dudó en disparar desde la divisoria al ver al cancerbero mal posicionado, y el balón acabó colándose en la jaula de la UD Melilla.
Un auténtico golazo de Mario Martos puso en pie a la parroquia blanca desde la distancia. Ese gol era una obra de arte y servía para otorgar un soplo de aire fresco a un Real Jaén que se veía con un tesoro inmenso en su bolsillo. No estaba siendo un partido vistoso, a pesar de ese gol de superestrella. Las disputas y las mil batallas en cada una de las parcelas del terreno de juego estaban siendo la tónica general en este partido de emoción y puntos de mucho valor en disputa. Con esa tendencia se marcharon los protagonistas a vestuarios, mientras el 0-1 seguía luciendo en el marcador del Álvarez Claro.
El segundo periodo volvió a dejar un escenario similar al del primer asalto. Estaba siendo un partido muy duro, rocoso y de pocas ocasiones de gol. Era un enfrentamiento de lucha y pelea, que se decantaría por detalles y destellos de calidad.
Avanzaban los minutos y el Real Jaén seguía guardando como oro en paño un triunfo provisional sustentado en ese golazo de Mario Martos en el primer cuarto de hora de juego. Ese tesoro había que protegerlo muy bien, con uñas y dientes, y así lo estaba haciendo el cuadro capitalino ante un Melilla que cada vez apretaba más. Los de Herrero se echaban atrás y se hacían fuertes en defensa, mientras esperaban una acción de contragolpe para sentenciar.
El tiempo avanzaba a paso de tortuga. El Real Jaén ya no sabía qué hacer para aligerar este agónico final de auténtica batalla en la ciudad autónoma. Ya se rozaban los tres puntos con los dedos, y Mohamed acercó un poco más ese triunfo a los blancos en el 94, cuando fue expulsado por soltar un codazo a José Álvarez. Fue la última acción de este partido de agonía, pues el colegiado decretó al instante el final del encuentro para confirmar que el triunfo tendría color blanquimorado.
Victoria de peso en casa de un Melilla que todavía no había perdido en este campo en la presente campaña. Ahora, con estos tres puntos, el Real Jaén mira hacia los puestos de privilegio y sueña con alcanzarlos si logra algo positivo este próximo miércoles en Chapín, donde disputará el partido que tuvo que ser aplazado por el temporal.
Este ejercicio de resistencia y la genialidad de Mario Martos dan tres puntos de oro al Real Jaén.














