Manolo Herrero reivindica el trabajo colectivo y la fe del vestuario
JAÉN.- Manolo Herrero compareció ante los medios de comunicación en la noche del domingo con el alivio y la emoción contenida de quien culmina un trabajo que en diciembre parecía en peligro. El entrenador del Real Jaén CF dedicó el ascenso a Primera RFEF a toda la comunidad jiennense que ha respaldado al club y puso en valor la respuesta del grupo en los momentos más difíciles de la temporada.
Herrero no escondió las dificultades del encuentro ante el Atlético Balear. «El partido ha sido complicado, sobre todo porque al empezar ellos han entrado muy fuertes», reconoció, en alusión a un inicio en el que los baleares pusieron en aprietos al conjunto jiennense con un gol precedido de una acción polémica. «Hay una acción de estrategia con una duda y se podía haber pitado falta perfectamente, pero el árbitro en ese momento ha decidido no pitarla», explicó, aceptando la decisión sin mayor reproche.
Con el marcador en contra, el Real Jaén fue creciendo de manera progresiva. «Nosotros hemos ido mejorando palatinamente con el transcurso de los minutos», apuntó el técnico, que destacó cómo al final de la primera parte el equipo ya «encerraba al rival en su propio mediocampo» y dominaba la posesión. La segunda parte reprodujo la misma dinámica de riesgo y recompensa: el Balear disponía de espacio con jugadores rápidos como Monja Keita, pero la parada de Jaime en el momento clave marcó el punto de inflexión. «En el momento que ha parado Jaime ese balón, dije, ahora era el momento que daba la sensación de que iba a volver todo para nosotros, y así ha sido», relató Herrero.
El jersey de la suerte y la química del vestuario
En un momento distendido de la rueda de prensa, el entrenador protagonizó una anécdota que refleja el ambiente que ha construido en el vestuario. El jersey naranja con el que celebró el ascenso se ha convertido en amuleto durante la fase de play-off, a petición de sus propios jugadores. «Los jugadores me decían: míster, te tienes que poner el jersey. Y yo decía: es que hace mucho calor. Pero me lo puse y como fue muy bien, ya los jugadores querían que siempre estuviera con nosotros», contó entre risas. Un detalle menor que habla de la cohesión de un grupo que, según el propio Herrero, ha sabido mezclar exigencia y disfrute a lo largo del curso.
El punto de inflexión: de la zona de descenso al ascenso
La temporada del Real Jaén no fue un camino recto. En las semanas finales de noviembre y durante diciembre, el equipo encadenó cuatro derrotas en cinco partidos y se metió en zona de descenso. Herrero recordó aquellos momentos con honestidad: «Tuvimos cuatro o cinco semanas con una victoria y cuatro derrotas y, por la igualdad que había en el grupo, nos metimos en zona de descenso». Sin embargo, el técnico afirmó que nunca perdió la confianza en el proyecto: «Yo siempre digo que puedes verlo de forma optimista o pesimista. Yo creía en lo que hacía este grupo».
El empate arrancado en el campo del Águilas en los minutos finales —siendo entonces líder el rival y ocupando el Jaén posiciones de descenso— fue identificado por Herrero como el momento bisagra de la temporada. «Ese empate nos dio vida», afirmó. Desde la primera victoria de 2026, el equipo no miró atrás y retomó la solidez que había mostrado al inicio de la liga, compitiendo «a muy buen nivel semana tras semana».
La fe de los jugadores, la clave del play-off
Herrero fue especialmente explícito al describir la mentalidad con la que su plantilla llegó a la fase de play-off. «Los jugadores me decían: si nos metemos en el play-off, somos capaces de ascender». El técnico admitió que esas palabras, pronunciadas en momentos de dificultad, encontraron su refrendo en el terreno de juego. «Lo digo ahora, pero es la pura verdad de lo que me decían. Y lo más importante es que los jugadores me lo dijeron con palabras, pero sobre todo los hechos estaban muy por encima de sus palabras».
El play-off comenzó con derrota en casa, pero el Real Jaén ganó los tres encuentros siguientes para culminar el ascenso. «Es que es muy difícil, es muy difícil», subrayó el entrenador, plenamente consciente del mérito del resultado.
Agradecimientos y futuro abierto
Herrero agradeció el apoyo recibido desde la dirección del club en los meses más complicados. «Los dirigentes nunca me cuestionaron, ni en diciembre cuando las cosas no iban bien, y eso también es de agradecer», señaló. También dedicó palabras de reconocimiento a su cuerpo técnico, a la prensa y a la afición jiennense.
Sobre su continuidad al frente del equipo la próxima temporada, el técnico respondió con cautela y elegancia: «Estoy aquí muy a gusto, estoy muy feliz, pero hay que hablar y valorar todo. Lo más importante ahora mismo es que este club ha crecido y está en una categoría mucho más bonita, mucho más difícil. Y si el año que viene soy yo el entrenador, encantado; y si no soy yo, pues vendrá otro que también lo hará bien».