Patatas Fritas Oya celebra 80 años como icono del aperitivo artesano en Jaén

por | Feb 25, 2026 | Sin categoría

Patatas Fritas Oya cumple 80 años conservando vivo el sabor tradicional de Jaén, combinando su legado artesanal con una modernización adaptada a los nuevos tiempos.

 

Desde sus orígenes en 1945, en el barrio de La Magdalena, hasta la actualidad, esta empresa familiar ha logrado mantenerse como referente en el sector de las patatas fritas artesanas —y ampliar su oferta al mundo de los snacks y frutos secos— gracias a un recetario clásico, materia prima de calidad y una decidida apuesta por la innovación.

De los carritos de La Magdalena a la fábrica moderna

La historia de Patatas Fritas Oya comienza en 1945, cuando el fundador, el abuelo Manuel, iniciaba la fritura de patatas en sartén en su churrería de la calle Martínez Molina, en pleno barrio de La Magdalena. Aquellas patatas, cortadas finas y fritas en aceite de oliva, pronto se convirtieron en «las de Jaén»: perfectas para el tapeo, el hogar o un aperitivo rápido.

Durante los primeros años, los productos se vendían en pequeños carritos ambulantes (los históricos «Coches Talgo») a las puertas del antiguo cine Rosales, en la calle Maestra, y en lugares emblemáticos del centro de Jaén. Con el paso del tiempo —y gracias al éxito creciente—, la empresa dio el salto: a comienzos de los años setenta trasladó sus instalaciones al Polígono Industrial Los Olivares. Desde allí, hoy se distribuyen sus productos tanto a particulares como al canal Horeca (hostelería, bares, restaurantes…).

A día de hoy, la empresa sigue en manos de la tercera generación de la familia Oya, orgullosa de mantener viva la identidad de una marca jiennense que ha sabido adaptarse sin perder sus raíces.

 

Tradición, sabor y calidad en cada bolsa

Desde sus comienzos, la filosofía de Oya ha girado en torno a tres pilares esenciales: tradición, calidad y sabor. Así lo describen ellos mismos: seleccionan patatas de primera, utilizan aceite de oliva y respetan el corte finísimo que hizo famosas sus patatas.

Este compromiso con la materia prima y el proceso artesanal ha permitido que muchas generaciones de jiennenses —y de quienes visitan la provincia— asocien el nombre de Oya con el aperitivo de confianza para el tapeo, reuniones familiares o meriendas de nostalgia.

Además, con el paso de los años, Oya ha diversificado su catálogo: ya no solo patatas fritas, sino también frutos secos, garbanzos, semillas y otros snacks ideales tanto para el consumo doméstico como para el sector de la hostelería.

Tradición e innovación, la adaptación al siglo XXI

Como reconocimiento a esta trayectoria, la empresa fue distinguida recientemente con el premio Sello de Plata, un galardón que pone en valor décadas de trabajo constante y compromiso con la calidad.

El reconocimiento fue recogido por el maestro y querido D. Hilario Oya Moreno, figura clave y referente humano y profesional dentro de la fábrica, en un emotivo acto que sirvió también para recordar la figura del fundador, Manuel Oya, y el legado que inició en 1945 y que hoy continúa plenamente vigente en Patatas Fritas Oya.

Aunque la elaboración artesanal sigue siendo su seña de identidad, Patatas Fritas Oya no ha rehuido la modernidad. En los últimos años han reforzado su presencia en internet y redes sociales, han lanzado tienda online —permitiendo el envío a cualquier punto de España en 24-48 horas— y han apostado por una imagen renovada.

La incorporación de nuevos formatos, snacks de temporada y líneas de productos adaptadas al gusto actual o a demandas especiales demuestra su capacidad de evolucionar sin abandonar su esencia.

Además, la empresa mantiene su vinculación con la provincia a través de colaboraciones con entidades locales, hostelería jiennense, eventos y patrocinios —un claro ejemplo es su unión con el club deportivo local Jaén Paraíso Interior FS— lo que refuerza su compromiso con la comunidad.

Oya como símbolo de identidad jiennense

Patatas Fritas Oya no es solo una marca de aperitivos: Es parte de la memoria colectiva de Jaén. Cada bolsa evoca recuerdos familiares, cenas compartidas, fines de semana de tapeo, momentos de amistad… Muchas familias han crecido con ellas. Esa conexión emocional con la tierra ha convertido a Oya en un símbolo de identidad local, un referente de la gastronomía informal y un embajador del sabor de Jaén más allá de la provincia.

Con su slogan “un saber hacer de muchos años” han logrado transmitir un mensaje claro: calidad, constancia, tradición y autenticidad. Una promesa que han mantenido viva durante ocho décadas.

80 aniversario y mucho futuro por delante

Este 80 aniversario no es solo una celebración del pasado, sino una reafirmación de compromiso con el presente y el futuro. Representa la continuidad de una tradición artesanal que convive con la modernidad, una empresa familiar que mira al mañana sin perder sus valores.

Es un momento idóneo para que quienes aún no conocen la marca la descubran, para que los jiennenses redescubran un producto de proximidad con historia y para que el público de fuera de la provincia entienda por qué Oya sigue siendo referente en el sector de la patata frita artesanal.

Por su parte, la empresa consolida su apuesta por la innovación: tienda online, productos adaptados a nuevos mercados y presencia en redes sociales, sin renunciar a su reputación forjada a lo largo de 80 años.

A lo largo de este recorrido histórico también se ha contado con la intervención de David Peragón, CEO de Patatas Fritas Oya, cuya visión permite comprender con mayor profundidad cómo esta empresa familiar ha logrado mantener su esencia durante ocho décadas. Sus palabras aportan contexto, proyección de futuro y refuerzan el valor de una marca que forma parte del patrimonio gastronómico jiennense.

Entrevista con David Peragón

A lo largo de estos 80 años de historia, ¿cómo ha logrado Patatas Fritas Oya mantener su sabor artesanal y, al mismo tiempo, adaptarse a los cambios del mercado y a las nuevas exigencias del sector?

El mayor desafío ha sido encontrar el equilibrio entre conservar nuestra esencia y evolucionar. El sabor es nuestra seña de identidad y no se negocia: es el resultado de décadas de experiencia, de una selección cuidada de materias primas y de un saber hacer transmitido dentro de la familia desde 1945. Al mismo tiempo, el mercado, la normativa y las exigencias en materia de calidad y seguridad alimentaria nos han obligado a modernizar procesos e instalaciones. La clave ha sido incorporar mejoras que aporten eficiencia y garantías sin alterar aquello que nos hace únicos. Tradición e innovación no compiten, se complementan. Evolucionamos, pero sin perder la autenticidad que nos ha acompañado generación tras generación.

Mirando al futuro, ¿cómo se imagina la empresa dentro de 20 o 30 años y qué oportunidades y retos afronta la patata frita artesanal andaluza en un mercado cada vez más competitivo?

Nos visualizamos como una empresa consolidada a nivel nacional, fiel a nuestros valores y con una identidad clara y reconocible. El reto principal será crecer de forma sostenible sin perder el carácter familiar y artesanal que nos define. La patata frita artesanal andaluza tiene grandes oportunidades si sabe diferenciarse frente a los productos industriales, poniendo en valor el origen, el sabor y la elaboración cuidada.

Nuestro 80 aniversario ya marca un punto de inflexión: la fabricación exclusiva desarrollada junto a ASICS Iberia, con un packaging especial de palomitas presentado en la Maratón de Sevilla, demuestra nuestra capacidad industrial y nuestro posicionamiento como fabricante de confianza para grandes marcas. Es un reconocimiento a nuestra solvencia y un paso firme hacia colaboraciones de alcance internacional, siempre desde Jaén y sin renunciar a nuestra identidad.

¿Qué papel desempeña actualmente Patatas Fritas Oya en la promoción de Jaén y cómo seguirá reforzando ese compromiso con la provincia en los próximos años?

Oya nació en Jaén y nuestro objetivo siempre ha sido llevar el nombre y el sabor jiennense a otros puntos de España. A través de nuestros productos ejercemos como embajadores de esta tierra, demostrando que desde la provincia se elaboran snacks de gran calidad y con una fuerte identidad.

Ese compromiso se refleja también en nuestro apoyo al deporte local, especialmente en el patrocinio de Jaén Paraíso Interior Fútbol Sala, donde compartimos valores como el esfuerzo, la constancia, la cercanía y el orgullo de representar a Jaén a nivel nacional. De cara al futuro, seguiremos reforzando nuestros orígenes en la comunicación, en el diseño de envases y en nuestras acciones de marca, vinculando siempre el nombre de Jaén a calidad, autenticidad y trabajo bien hecho.


A lo largo de sus 80 años de historia, Patatas Fritas Oya ha demostrado que tradición y modernidad pueden ir de la mano. Su receta de siempre —patata seleccionada, aceite de oliva, corte fino y ese punto justo de sal— sigue conquistando paladares, mientras su apuesta por la innovación le permite llegar hoy a hogares de toda España.

Para quienes buscan un aperitivo con historia, con sabor, con corazón jiennense: Patatas Fritas Oya es eso y mucho más.

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