JAÉN.- Mancha Real volvió a convertirse este sábado en uno de los grandes epicentros del arte jondo veraniego de la provincia de Jaén con la celebración de la 53ª edición de la Pipirrana Flamenca, un festival que consolidó una vez más su prestigio dentro del panorama flamenco andaluz. La cita, celebrada en el Auditorio Municipal, reunió a un elenco de artistas que combinó maestría consagrada, frescura juvenil y la pureza del baile de vanguardia, ofreciendo una noche de altísimo nivel artístico.
La velada comenzó con las palabras de bienvenida del presidente de la peña, Ángel Jiménez, a quien siguió la alcaldesa de Mancha Real, María del Mar Dávila, quien reafirmó ante el público el compromiso y el apoyo del Ayuntamiento a la cultura y al arte flamenco.
Un cartel de cantaores de primer nivel
El programa artístico contó con un abanico de estilos y procedencias que enriqueció el repertorio de la noche. El alicantino Iván Segura «Chaskio» abrió la actuación con una nota de frescura y pellizco, mostrando un metal de voz brillante y firme por soleá, zambra, seguidilla y fandangos.
Le siguió la cantaora cordobesa Carmen Carmona, natural de Benamejí y reciente ganadora del prestigioso Melón de Oro, que exhibió su entrega y dominio de los cantes libres a través de malagueña, cantes abandolaos, alegrías, tangos, bulerías y fandangos.
El maestro visueño Segundo Falcón ofreció una lección de conocimiento y elegancia, recorriendo malagueñas y cantes abandolaos, taranto, tarantas y levantiscas, cantes de Levante, alegrías, caña y policaña, jaleos extremeños y fandangos en diversos estilos, en un recorrido que rememoró la herencia de los grandes clásicos con un sello muy personal.
Cerró el capítulo de cantaores Gregorio Moya, ganador de la Lámpara Minera, que aportó la sobriedad y la hondura de los cantes de la Unión y de su tierra manchega, con malagueñas, tangos de Morente, tarantos de Almería, fandangos de Huelva, seguidillas, tangos y fandangos.
Las guitarras, a la altura del exigente elenco
El respaldo instrumental estuvo protagonizado por guitarristas de primer nivel. Javier de Ana María, desde San Pedro de Alcántara, guio con solvencia y sentido del ritmo el cante de «Chaskio», arropando la juventud del cantaor con un toque dinámico y ágil.
Niño Seve acompañó a Carmen Carmona con su característico toque cordobés, limpio y lleno de matices, ligando falsetas tradicionales con sutiles armonías modernas, especialmente en malagueñas y verdiales.
Paco Jarana y Manolo Franco pusieron su toque sevillano, armónico y milimétrico, al servicio de la maestría de Segundo Falcón, con una complicidad total que se reflejó en la complejidad rítmica de los palos interpretados.
Por su parte, el veterano guitarrista granadino Paco Cortés arropó con sabiduría y madurez las exigentes ejecuciones de Gregorio Moya, marcando el tempo con un peso histórico en un ejercicio de clasicismo sobrio y pulcro.
El baile de El Yiyo, uno de los momentos álgidos
Uno de los puntos culminantes de la noche llegó con la actuación del bailaor El Yiyo y su cuadro flamenco, que con su magnetismo y una técnica contemporánea fiel a las raíces más puras del baile levantó de sus asientos a los aficionados congregados en el Auditorio Municipal.
El festival estuvo conducido por la presentadora Laura Caballero, cuya simpatía y conocimientos flamencos contribuyeron al éxito de esta nueva edición de la Pipirrana Flamenca, que reafirma a Mancha Real como referente del cante jondo en el verano jiennense.















