JAÉN.- “Jaén no duerme en verano”, la programación de éxito del Patronato Municipal de Cultura, ha celebrado en el Castillo de Santa Catalina su primera visita teatralizada “Una fortaleza a través del tiempo”, que se ha iniciado a lo grande con un personaje ilustre que dejó una huella imborrable en la historia de la capital: Teresa de Torres, mujer del Condestable Iranzo. Ella ha sido la protagonista de una noche mágica en este espacio singular de la ciudad, donde el público ha tenido la oportunidad de conocer de primera mano su historia y vida, desde todos sus aspectos, tanto profesional como gobernante de la ciudad, como el personal como mujer, hija y madre, y la problemática que tuvo por ser mujer. En definitiva, se ha tratado de una visita en la que se ha reivindicado su figura como personaje ilustre de la ciudad de Jaén.
Una figura clave relegada por la historia patriarcal
Teresa de Torres nació en Jaén hacia 1442, fue hija de los nobles más influyentes de Jaén y residió junto con Miguel Lucas de Iranzo en el palacio situado en el casco histórico de la ciudad, en la calle Maestra, que aún conserva uno de sus salones con decoración de alfarje y yesería mudéjar. La historia patriarcal la relegó priorizando el nombre de Miguel Lucas de Iranzo, “el Condestable”. Sin embargo, este no hubiese llegado a Jaén de no ser porque Enrique IV y su tesorero, tío y guardador de Teresa tras quedar ella huérfana de padre, pactaran este beneficioso matrimonio que aseguraba las alianzas. Así llegaba a la ciudad habiendo sido nombrado conde y condestable de Castilla. Teresa sería, a partir de ese momento, Teresa de Castilla.















