JAÉN.- La Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF), organización sindical mayoritaria en las Mesas Delegadas de Función Pública e Instituciones Penitenciarias, ha denunciado públicamente la grave agresión sufrida el pasado día por tres trabajadores en el Centro Penitenciario de Jaén..
Los hechos ocurrieron en el Módulo 9, módulo residencial de internos del Programa de Atención Integral a Enfermos Mentales (PAIEM). Según ha explicado el sindicato, los funcionarios observaron que algunos reclusos se encontraban bajo posibles efectos de sustancias tóxicas, por lo que procedieron a interrogar a uno de ellos. Fue en ese momento, mientras se le preguntaba por su estado, cuando el interno, sin mediar palabra, se revolvió contra los funcionarios presentes —dos funcionarios del módulo y un jefe de Servicios— y comenzó a dar patadas y golpes a la par que los insultaba.
Como consecuencia de ello, el interno tuvo que ser reducido usando la fuerza física mínima imprescindible y fue trasladado posteriormente al módulo de aislamiento. Tuvieron que intervenir varios funcionarios de diferentes módulos, ya que el agresor se encontraba extremadamente alterado y no cejaba en su empeño de agredir a los compañeros. En el transcurso del forcejeo, un funcionario resultó herido en un codo, teniendo que ser asistido por el servicio médico de la prisión.
Carencias estructurales y falta de medios
CSIF denuncia que este tipo de incidentes violentos se están produciendo con una preocupante frecuencia, algo que la organización atribuye a varios factores: la insuficiencia de medios de defensa, que vuelve a poner de manifiesto la indefensión con la que operan a diario los funcionarios; la falta de recursos humanos, con la necesidad de actualizar la Relación de Puestos de Trabajo (RPT) y de elaborar un sistema que cubra las bajas y vacantes de personal, especialmente durante el periodo estival; y las deficiencias en la atención sanitaria, con una alarmante falta de atención psiquiátrica en las instituciones penitenciarias para gestionar perfiles especialmente conflictivos, ya que, según el sindicato, el Módulo 9 PAIEM no puede convertirse en un «cajón de sastre» donde ubicar a todos los internos que no se adaptan en otros módulos.
El sindicato señala también un régimen disciplinario desfasado, que data de 1981 y que consideran necesario reformar con urgencia, así como la masificación penitenciaria como factor de fondo. «Este incidente ocurre en un módulo donde actualmente el personal funcionario tiene que hacer malabares más propios del juego del Tetris para ubicar a un interno en una celda. La obligación de juntar a dos internos por celda genera constantes roces, más aún en época estival. Si a esto se le suma la peculiaridad de tratarse de internos del programa PAIEM, los conflictos están asegurados», aseguran los propios profesionales, según recoge el sindicato.
Entre sus reivindicaciones principales, CSIF reclama la incorporación de dispositivos de defensa menos letales, como pistolas taser, para intervenciones excepcionales en situaciones de extrema violencia.
Reconocimiento legal y respaldo al personal
Por otro lado, el sindicato ha valorado positivamente la reciente aprobación en el Congreso de los Diputados del reconocimiento como Agentes de la Autoridad para los trabajadores y trabajadoras de Instituciones Penitenciarias, un paso que consideran crucial y que implicará que las agresiones a estos profesionales conlleven penas adicionales para las personas recluidas.
CSIF ha querido reconocer explícitamente la actuación de los trabajadores que intervinieron en el incidente, destacando que gracias a su profesionalidad y experiencia fue posible controlar una situación extremadamente complicada y evitar consecuencias aún más graves. Asimismo, la organización sindical recuerda que ha puesto a disposición de los trabajadores afectados su gabinete jurídico y el servicio CSIF Ayuda, con el fin de ofrecerles todo el asesoramiento legal y el apoyo psicológico que puedan necesitar.
Ante la gravedad de los hechos, CSIF ha solicitado formalmente a la Dirección el traslado inmediato del interno implicado a un establecimiento penitenciario más adecuado a sus características, al entender que su permanencia en el centro de Jaén continúa generando situaciones de elevado riesgo para la plantilla, y exige celeridad absoluta en este trámite.















