JAÉN.- La imagen del Cristo de los Cuatro Clavos, una de las obras cumbres del Gótico tardío custodiada en la Basílica Menor de Santa María de los Reales Alcázares de Úbeda (Jaén), ha completado su proceso de restauración. La intervención, llevada a cabo por Manuel Martos, ha logrado subsanar los graves daños estructurales que amenazaban la supervivencia de esta talla del siglo XIV.
Los estudios preliminares y el posterior análisis organoléptico revelaron que, bajo una apariencia de estabilidad superficial, la imagen padecía deficiencias estructurales internas de extrema gravedad. Este análisis previo detectó la pérdida de adhesión en el soporte lígneo, una falta de sustentación generalizada y la presencia de materiales añadidos en todos sus estratos históricos.
A este diagnóstico se sumaba la degradación provocada por la acción de carcoma y otros insectos xilófagos, localizados con especial virulencia en las zonas de unión y en el perizoma de la talla.
Asimismo, la obra había sufrido intervenciones históricas poco rigurosas que incluían cortes de sierra y posteriores encolados directamente sobre los ensambles y juntas ya fisurados de los brazos y las piernas, así como la superposición de, al menos, tres capas de repintes que distorsionaban el cromatismo original y ocultaban la calidad de la pieza.
El proyecto de recuperación ha contado con el respaldo de la Fundación Caja Rural de Jaén. La presentación de la imagen ya restaurada se ha llevado a cabo en las jornadas culturales dedicadas al templo ubetense que lo acoge.
El resaturador Manuel Martos ha explicado que la intervención ha sido «un proceso complejo, al mismo tiempo que un privilegio». La complejidad técnica ha sido un añadido puesto que se ha tenido que trabajar sobre una pieza que ha sido muy intervenida previamente.
Asimismo, ha destacado que la pieza «era una imagen muy oxidada por la cantidad de repintes que tenía, que distorsionaban la legibilidad correcta de la obra».
Por su parte, el párroco de la Basílica Menor de Santa María de los Reales Alcázares ha reconocido que la recuperación del Cristo de los Cuatro Clavos supone una «enorme satisfacción y alegría para toda la parroquia» ya que se ha podido recuperar «una imagen referente en Úbeda».
También, el gerente de la Fundación Caja Rural de Jaén, Luis Jesús García-Lomas, ha subrayado que se trata de una obra «muy significativa por su antigüedad» y qu egracias a esta restauración, «recupera el sentido estético que tenía en su momento».
El proceso comenzó con la realización de test de solubilidad para determinar los métodos de limpieza química y mecánica más seguros y efectivos para la retirada de las capas de color espurias. Dada la fragilidad de la policromía original y la falta de cohesión de la capa de preparación con el soporte, se optó por una primera limpieza mecánica basada en un soplado de alta precisión.
De forma simultánea, se procedió a la retirada manual de todos los elementos ajenos a la obra original introducidos en intervenciones pasadas, tales como antiguas reconstrucciones ejecutadas de manera deficiente con escayolas, yesos, ceras y fragmentos de corcho.
Una vez liberada y saneada la estructura de madera, se aplicó un tratamiento preventivo y curativo antixilófagos. Acto seguido, se inició la consolidación del bloque lígneo mediante la aplicación de una primera capa de resina en baja concentración para asegurar la estabilidad interna de la escultura.
Para la fijación definitiva de la capa pictórica, se empleó una solución a base de cola animal para preconsolidar los estratos superficiales, un proceso técnico que se repitió en una segunda fase, incrementando la concentración del consolidante hasta cubrir de manera homogénea la totalidad de la superficie del Cristo, garantizando así la plena fijación de los pigmentos y del estofado en oro.
La fase final de la intervención se centró en la restauración estética de la imagen a través de una reintegración cromática selectiva y reversible, utilizando exclusivamente pigmentos específicos de restauración al barniz que rellenan visualmente las lagunas existentes sin ocultar en ningún momento la pátina histórica de la pieza.
Los trabajos concluyeron con la aplicación de una capa de protección final en las áreas intervenidas con el firme propósito de preservar la policromía recuperada frente a los agentes ambientales y el paso del tiempo.















