REAL JAÉN: Rabanillo, Curro, José Álvarez, Caballero, Mario Martos, Javi Moyano, Agus Alonso, Mauro, Moha, Ñito González, David Serrano. Connor, José Carrillo, Alberto Bernardo, Marco Silverio, Adri Paz, J. Morillas, Iván Breñé, Nacho Vizcaíno, Adrián Fernández.
CLUB DEPORTIVO ESTEPONA: Alfonso Licera, Candela, Juanan, Ariel, Heber, Sandi, Roy, Marín, Caro, Samu, Maxi. Titi, Xiqker, Ramón, Álex, Estefan, Ballerin, Pomares, Raúl.
GOLES: 0-0
JAÉN.- Un tropiezo más en esta larga escalera del Grupo IV de la Segunda Federación. El Real Jaén regresó este domingo a La Victoria con la intención de hacer bueno el punto logrado hace una semana ante el Almería B. Un empate que no parecía suficiente hace siete días, pero que una semana más tarde servía de flotador a los blancos, vistos los resultados de sus rivales en la matinal del domingo.
Esperaba no ahogarse el Real Jaén en un terreno de juego empapado tras las lluvias. En este verde, los jiennenses recibían a un equipo hundido en lo más profundo de la clasificación y que necesitaba sumar sí o sí este primero de febrero en Jaén. El CD Estepona viajaba hasta tierras jiennenses para buscar la sorpresa ante un equipo que presentaba muchas caras nuevas en su convocatoria, aunque no en el once inicial. En el banquillo esperaban su oportunidad varias incorporaciones a la plantilla, como Marco Silverio, Iván Breñé o Adrián Fernández. También regresaba a la convocatoria Adrián Paz tras recuperarse de su lesión de rodilla, que le había mantenido alejado de los terrenos de juego durante varias jornadas.
Sobre el tapete, Manolo Herrero también dejó alguna sorpresa en el once titular. Por lo pronto, el Real Jaén salió con una defensa poco reconocible, formada por Serrano y Moha como laterales, y Moyano con Mauro en el eje de la zaga. Como extremo derecho figuraba un gran Curro, que no dejó de ser un peligro para el Estepona durante la primera mitad.
Precisamente por el perfil diestro llegaron las mejores ocasiones de peligro a favor del Real Jaén. Curro, Ñito González y Mario Martos conectaban y hacían jugar a un equipo al que solo le faltaba la pegada suficiente para estrenar el luminoso.
Avanzaba el primer tiempo y el Real Jaén dominaba, pero no contaba con las suficientes ocasiones de gol como para poner a celebrar a los valientes que acudieron este domingo a La Victoria. A pesar de ello, la hinchada disfrutaba del buen juego combinativo de los suyos, en el que también tuvo mucho que ver un enchufado Caballero en la medular.
Al descanso, el resultado se mantuvo intacto. Los blancos manejaban bien el esférico, pero se olvidaron de la portería de Alfonso Licera, que apenas tuvo que ensuciar sus guantes durante un primer tiempo al que le faltaron ocasiones.
Nada más comenzar el segundo asalto, llegaron las primeras grandes oportunidades de gol para el Real Jaén. Primero fue Javi Moyano quien rozó el tanto con un testarazo tras un centro de Ñito. El meta del Estepona sacó una excepcional manopla para evitar el primero de la tarde, que también se cantó en la grada inmediatamente después, cuando Agus Alonso mandó una volea al lateral de la red. Los blancos comenzaron mucho más incisivos en este segundo tiempo, aunque esa tendencia fue un espejismo.
En el primer tramo del segundo acto, los jiennenses no estaban tan cómodos. De hecho, el Estepona también se animaba con alguna acción de peligro, aunque no lo suficiente como para inquietar a Rabanillo.
Conforme avanzaban los minutos, la afición comenzaba a desesperarse porque su equipo no terminaba de asediar al rival. Hubo que esperar a partir del minuto 70 para ver la versión que más gusta del Real Jaén. Mucho tuvo que ver Ñito González, que se echó el equipo a las espaldas para buscar ese gol tan necesario en La Victoria.
En el 78 llegó la acción de la polémica. Rabanillo sacó largo desde su portería, de forma potente, hasta el punto de que el balón superó al meta rival y desató la locura en el feudo blanco. El árbitro concedió el gol, pero el banquillo visitante comenzó a protestar reclamando algo que no se entendía. Finalmente, el colegiado anuló el tanto sin que nadie supiera el motivo. La decisión enfureció, y mucho, a la parroquia lagarta, que se comió al árbitro desde la grada.
El partido moría y el empate a cero ya parecía inquebrantable. El Real Jaén buscó con todo el gol de la épica, pero no era el día para celebrar. Los blancos sumaron un punto que sabe a muy poco ante un Estepona que dio por bueno el empate, más aún después del empuje jiennense en los últimos minutos.
Con este resultado, el Real Jaén se queda undécimo en la tabla, un punto por encima de la zona de agonía de la clasificación.














