JAÉN.- Un equipo de investigadoras de la Universidad de Jaén ha radiografiado la soledad no deseada entre la población mayor de 60 años de la provincia a través del proyecto científico Escuchando el silencio: soledad no deseada en adultos mayores a través de un análisis de riesgos y factores protectores en la provincia de Jaén. Los resultados son contundentes: el 44% de la muestra analizada presenta niveles moderados de soledad y el 13% sufre niveles severos, lo que significa que más de la mitad de los mayores evaluados conviven con algún grado de aislamiento emocional.
El proyecto, financiado por la Diputación Provincial de Jaén a través de la convocatoria de subvenciones en el área de Ciencias Sociales y Jurídicas del Instituto de Estudios Giennenses, ha sido desarrollado por las investigadoras María Auxiliadora Robles Bello, Nieves Valencia Naranjo y María Eva Martín Puga. La muestra analizada es heterogénea y representativa: 377 personas de entre 60 y 101 años —180 hombres y 197 mujeres—, procedentes de entornos rurales y urbanos de la geografía jiennense, de las cuales 333 se encuentran jubiladas. Todas las evaluaciones fueron presenciales, voluntarias y anónimas, bajo la aprobación de la Comisión de Ética de la UJA.
El contexto demográfico que rodea el estudio es especialmente preocupante: la provincia de Jaén cuenta actualmente con 70.607 hogares unipersonales, una realidad que se agrava de forma notable cuando afecta a personas de edad avanzada. La comunidad científica advierte que el aislamiento social y la soledad emocional se asocian directamente con depresión, alteraciones crónicas del sueño, peor estado de salud general, menor satisfacción vital e incluso ideación suicida.
Qué factores determinan el riesgo
Una de las conclusiones más relevantes del estudio es que la soledad no deseada no depende de factores biológicos o relacionales cotidianos como el sexo, el tipo de convivencia familiar, tener o no hijos o mascotas, ni la frecuencia de visitas al médico. El riesgo se concentra en variables estructurales muy concretas: vivir en una residencia de ancianos, tomar medicación para conciliar el sueño, presentar alguna discapacidad física, estar en situación de viudedad, tener un bajo nivel de estudios y sufrir la brecha digital por no utilizar las nuevas tecnologías para comunicarse o con fines de ocio.
Los datos también demuestran que la soledad se relaciona positivamente con la depresión y negativamente con el apoyo social percibido y la resiliencia personal, lo que refuerza la necesidad de intervenciones que fortalezcan las redes de proximidad y la alfabetización digital con un enfoque relacional.
Las conclusiones del proyecto dialogan directamente con el Marco Estratégico Estatal de las Soledades 2026-2030 impulsado por el Gobierno de España. El estudio desmonta los mitos tradicionales sobre la vulnerabilidad relacional y demuestra que el verdadero riesgo de exclusión emerge de brechas estructurales específicas, confirmando que la soledad es un problema de justicia social y no un mal individual.
La investigación, desarrollada en colaboración con el Área de Igualdad, Políticas Sociales y Juventud de la Diputación Provincial de Jaén, sitúa a la provincia en la vanguardia al dotar a sus municipios de una base empírica real que permite orientar el gasto público y la intervención de las administraciones con criterios científicos, en línea con el enfoque territorial que el Ministerio de Derechos Sociales exige para el período 2026-2030.















