JAÉN.- Una treintena de familias del barrio de Santa Isabel, en Jaén capital, tuvieron que abandonar de forma preventiva sus viviendas en la noche del martes tras detectarse grietas de gran tamaño en la calle Unicef, a la altura de los edificios 1 y 3. La medida se adoptó por motivos de seguridad ante el posible riesgo derivado de los movimientos de terreno en la zona.
El operativo se activó después de comprobarse que las fisuras, detectadas días atrás, habían aumentado de tamaño durante la tarde del martes. Ante esta evolución, efectivos de Bomberos y Policía Local, junto a técnicos municipales, determinaron el desalojo de los vecinos más afectados, que fueron realojados provisionalmente en hoteles o en domicilios de familiares.
La zona afectada permanece parcialmente cortada al tráfico y se sitúa en un punto elevado respecto a la Avenida de Andalucía. Los primeros análisis apuntan a una acumulación de agua bajo el terreno como posible causa del problema, relacionada con unas obras próximas para la construcción de un nuevo bloque residencial. En ese ámbito se está ejecutando un muro de contención que habría alterado las escorrentías naturales procedentes de la ladera.
Los residentes aseguran que venían alertando desde primeros de mes de la aparición de desperfectos, especialmente en el entorno del muro, donde se habría producido un embolsamiento de agua. Esta situación derivó en la apertura de una grieta de gran dimensión en la parte superior del mismo, lo que motivó la paralización de la obra y la intervención de los servicios de emergencia.
Durante la noche, el alcalde de Jaén, Julio Millán, se desplazó hasta el lugar para acompañar a los afectados y explicarles las medidas adoptadas. Según indicó, no se aprecia un riesgo inminente de colapso estructural, pero se ha optado por el desalojo “por protección y tranquilidad de las familias”.
En los próximos días se llevarán a cabo estudios técnicos más exhaustivos para evaluar el estado del terreno y de los edificios. Entre las posibles soluciones que se barajan figura la ejecución de un pozo para extraer el agua acumulada bajo la calle. Asimismo, está previsto realizar comprobaciones sobre el origen de esa acumulación, lo que podría implicar cortes puntuales de suministro.
Mientras se esclarece la situación, varias plazas de garaje han quedado inutilizadas y el acceso a la calle permanece restringido. Los daños más relevantes se concentran en los números 3 y 5, donde se mantiene una vigilancia constante ante la posible aparición de nuevas fisuras.














