JAÉN.- Apicultores de COAG Jaén han celebrado este martes una cata reivindicativa en la capital para denunciar la entrada masiva de productos elaborados con siropes que se comercializan como si fueran miel.
La acción, desarrollada ante un céntrico centro comercial de Jaén, forma parte de una movilización coordinada a nivel nacional impulsada por la organización agraria para informar directamente a los consumidores y defender la miel producida por los apicultores españoles.
“No es miel, son siropes”
El responsable de Apicultura de COAG Jaén, Tomás Torralba, ha señalado que la miel española es de “mucha calidad”, pero se encuentra devaluada por la entrada de productos procedentes de terceros países, especialmente de China, a precios muy bajos.
Según ha explicado, estudios de la Unión Europea apuntan que el 80% de las mieles vendidas en la UE son mezclas de origen dudoso y que el 51% de las analizadas en frontera española presentan sospechas de fraude.
Torralba ha añadido que los apicultores españoles están percibiendo actualmente una media de 3,37 euros por kilo, una cifra por debajo del coste de producción estimado en 5,50 euros por kilo.
Diferenciar la miel auténtica
Por su parte, el responsable de Apicultura de COAG Andalucía, Antonio Vázquez, ha indicado que el objetivo de estas catas es mostrar de forma práctica las diferencias entre la miel auténtica y los productos adulterados que, a su juicio, están inundando los lineales de los supermercados.
“Se está vendiendo un producto con un nombre que no es el suyo”, ha afirmado, al tiempo que ha denunciado una competencia desleal que afecta directamente a la rentabilidad de las explotaciones apícolas.
Desde la organización recuerdan que la miel es un alimento natural elaborado por las abejas a partir del néctar de las flores, mientras que muchos de los productos comercializados a bajo precio contienen mezclas de azúcares o siropes industriales en cuya elaboración no intervienen las abejas.
Con esta iniciativa, COAG busca concienciar a los consumidores, exigir un mayor control del etiquetado y frenar prácticas que, según advierte, están poniendo en riesgo a un sector clave para la biodiversidad y la polinización de cultivos.














