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La UJA lidera el hallazgo del primer ‘microblazar’ de la Vía Láctea

por | Sep 22, 2026 | Cultura

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Investigadores de la Universidad de Jaén han liderado un estudio internacional que ha permitido localizar el primer «microblazar» de la Vía Láctea: una estrella con un agujero negro orbitando a su alrededor que dispara un chorro de materia a velocidades cercanas a la de la luz casi directamente hacia la Tierra. El hallazgo, fruto de treinta años de búsqueda, se publica en la revista Astronomy & Astrophysics.

Un objeto escondido a 12.000 años luz

El equipo internacional, formado por astrónomos de España, los Países Bajos y Argentina y liderado por la UJA, ha localizado el objeto, bautizado IRAS 18293-0941, escondido tras una nube de polvo interestelar a unos 12.000 años luz de la Tierra. Se trata de un sistema binario: una estrella caliente y masiva alrededor de la cual orbita, cada 11,38 días, un agujero negro que engulle parte de su material y expulsa el resto en dos chorros opuestos a tres cuartas partes de la velocidad de la luz. Lo singular del sistema es que esos chorros apuntan casi directamente hacia nosotros, algo que hasta ahora solo se había observado en los llamados «blazares» de galaxias muy lejanas y que la teoría predecía, en miniatura, dentro de nuestra propia Galaxia bajo el nombre de «microblazares».

«Todo estaba escondido a plena vista»

«Todo en IRAS 18293-0941 estaba escondido a plena vista», explica Josep Martí Ribas, catedrático de la Universidad de Jaén y coautor de la investigación junto al también catedrático de la UJA Pedro Luque Escamilla. «Se encuentra detrás de tanto polvo que resulta prácticamente invisible en las imágenes ópticas habituales. Fue catalogado hace décadas y después quedó más o menos olvidado», explica. Tras años de seguimiento, con participación destacada de los observatorios de Montsec, Calar Alto y de la propia Universidad de Jaén, el equipo detectó un sutil parpadeo en la luz de la estrella que reveló su órbita de 11,38 días. Las imágenes de radio obtenidas con la Red Europea de VLBI (EVN), que incluye el telescopio de Yebes, confirmaron que el chorro procedía realmente del sistema estelar y no de una galaxia lejana situada por casualidad en la misma dirección.

Una posible fuente de partículas ultraenergéticas

El chorro opuesto, invisible para nosotros, deja su rastro: imágenes del radiotelescopio MeerKAT muestran una burbuja de unos 100 años luz que ha excavado en el medio interestelar, con un «punto caliente» en su borde más lejano. Exactamente en esa posición, observatorios como LHAASO, HAWC, H.E.S.S. y el satélite Fermi han detectado una fuente de rayos gamma de energía ultra-alta, con fotones que superan los 100 billones de electronvoltios. «Lo elegante es que el motor acelerador y el blanco son dos objetos distintos, separados por decenas de pársecs», señala Pedro Luque Escamilla. El equipo propone que el chorro acelera protones hasta energías extremas al chocar con una nube molecular, lo que podría explicar el origen de estas partículas, una de las incógnitas abiertas de la astrofísica actual.

Un observatorio «a la vuelta de la esquina»

El hallazgo supone la primera confirmación, treinta años después de que se predijera su existencia, de un análogo cercano a los blazares lejanos dentro de nuestra propia Galaxia. El equipo ya trabaja en nuevas observaciones de alta resolución para seguir la evolución del chorro, en el estudio detallado de la nube molecular con la que interactúa y en la búsqueda de otros sistemas similares en la Vía Láctea.

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