Vía Verde del Aceite, recorriendo el antiguo trazado ferroviario por Jaén

Con la colaboración de la Diputación Provincial de Jaén

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Vía Verde de Jaén.
Ciclista en Vía Verde de Jaén. FOTO: HoraJaén
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Jaén es un paraíso interior para las dos ruedas. La bicicleta es la manera ideal de recorrer, por ejemplo, las vías verdes con las que cuenta la provincia. Antiguos trazados ferroviarios que han sido adecuados para poder disfrutar de sus paisajes, con millones de olivos, aderezados de caminos y horizontes. La Vía Verde del Aceite, la más grande de Andalucía, tiene 128 kilómetros entre las provincias de Jaén y Córdoba. Cuenta con trece impresionantes viaductos metálicos del siglo XIX que van serpenteando sobre la carretera. Esta vía férrea estuvo en servicio desde mediados del siglo XIX, cuando de las minas de Linares se transportaba mercancía y pasajeros hasta Campo Real. Un siglo después entraba en desuso, y décadas después, a comienzos del siglo XXI, se recuperaba para ocio y disfrute de muchos cicloturistas que llegan a la provincia buscando disfrutar de sus caminos. Se transita por catorce municipios, cinco de los cuales están en Jaén, como son la capital, Torredelcampo, Torredonjimeno, Martos y Alcaudete. En total son 55,1 kilómetros en la provincia jiennense, recuperados por la Diputación Provincial de Jaén como atractivo turístico, en un trazado suave y cómodo para el ciclista, donde se podrá contemplar la peña de Martos o el castillo de Alcaudete, superar el Valle del Víboras o dejar muy cerca las Reservas Naturales Laguna Honda y Laguna del Chinche.

Ciclistas en la Vía Verde del Aceite.
Ciclistas en la Vía Verde del Aceite.

La Vía Verde arranca en la capital, en la Ronda Juez Juan Ruiz, junto al barrio de Peñamefécit. Se circula al comienzo de la ruta de manera paralela al trazado del ferrocarril activo. Un kilómetro y medio después comenzará un ascenso suave constante hasta que se alcance Martos, a mitad del recorrido de la Vía Verde en la provincia de Jaén, en un trazado en arco que esquiva las fuertes laderas de la Sierra de la Grana, coronadas por el Jabalcuz. Quinientos metros después, el primer paso inferior de lo varios que se compone el recorrido y que permitirá enfilar hacia la primera estación que hay en la ruta, Torredelcampo. Esta vía verde se cruza, en este tramo, en varias ocasiones con la ruta de los Torreones, una serie de siete fortificaciones, como el Castillo del Berrueco, dispersas en la campiña y que se puede hacer como itinerario alternativo para volver de nuevo a la Vía Verde. Se retoma el camino y se llega al cargadero-apartadero de Moralduro a casi nueve kilómetros de distancia desde el comienzo de la ruta. Aquí se traspasaba a los trenes la producción de yesos de una cantera.

Continúa el camino por una pasarela de 73 metros de longitud llegando a la estación de Torredelcampo, situada en el kilómetro 11 del recorrido. Aquí hay una fuente de agua y es la primera de las grandes estaciones de la ruta. El túnel del Caballico de 333 metros, en curva, acerca a un nuevo puente metálico, menos de un kilómetro después, el primero de la ruta, llamado la Piedra del Águila que vuela durante 104 metros sobre el arroyo del mismo nombre. Un nuevo túnel, de unos 120 metros de longitud, lleva hasta Torredonjimeno, cuyo casco antiguo está declarado Bien de Interés Cultural. Tras el paso superior de la N-321, se entra en el recinto de la estación, a la altura del kilómetro 15 de este itinerario turístico-deportivo.

Un camino serpenteante y una suave subida hacia Martos se realizará después de atravesar dos nuevas pasarelas sobre la A-316. A los pocos kilómetros de salir de Torredonjimeno se contemplará la Peña de Martos, fiel guardián del municipio desde una posición ideal en lo alto del peñón. La llegada a esta zona, a 650 metros de altitud, es el techo de esta ruta, que ya será para el ciclista en un descenso continuado hasta la frontera con Córdoba, allá en el río Guadajoz. Son ya 23,6 kilómetros recorridos desde el inicio de la ruta hasta la estación de Martos.

Vía Verde a la altura de Alcaudete.

Las cerradas curvas siguen marcando el itinerario en una zona donde el olivar no solo marca el paisaje, sino la historia. El 60 por ciento del millón y medio de ejemplares de la zona tienen más de 200 años de antigüedad, llegando en la zona de Llano de Motril a tener ejemplares de hasta 500 años. Muy cerca se encuentra la Estaca Grande de Martos, un monumental olivo de 300 años, protegido como Árbol Singular. También en el kilómetro 26, hay esculpida en una imagen, en un área de descanso, el relieve de una figura felina de gran tamaño. Esta ruta ciclista continúa en suave descenso hasta la estación de Vado Jaén. Son 24 kilómetros, desde Martos hasta Córdoba, atravesando un olivar infinito y dos majestuosos viaductos ferroviarios metálicos que permiten salvar los arroyos del Salado y del Higueral. Antes de abandonar Jaén se llega a la estación de Vado-Jaén, en mitad de la nada, sin aparente lógica funcional para esta extraña ubicación pues no hay localidades cercanas.

En el kilómetro 40, ya en el tramo final de esta ruta, llega uno de los tramos de mayor atractivo paisajístico de esta Vía Verde y en el 42,5 una de las perlas patrimoniales del antiguo ferrocarril, el viaducto del Víboras, de 224 metros de longitud. El camino enfila una larga recta con dos nuevos viaductos metálicos, de 70 metros de longitud, salvando los arroyos del Chaparral y de la Esponela, para llegar a Alcaudete, donde la Orden de Calatrava levantó un castillo que se encuentra entre los mejor conservados de España.
Tras salir del municipio y alcanzar Laguna Honda, una Reserva Natural y Humedal Andaluz, se sigue descendiendo hasta al río donde un viaducto separa las provincias de Jaén y Córdoba. Son 207 metros de longitud y 50 metros de altura de estructura metálica para poner punto y final al tramo jiennense de la Vía Verde del Aceite.