Conociendo los Campos de Hernán Perea a dos ruedas

Con la colaboración de la Diputación Provincial de Jaén

0
551
Campos de Hernán Perea. foto: BLAS PRIETO
Publicidad

Si Jaén tiene numerosas peculiaridades, una de ellas es la de los Campos de Hernán Perea. Está considerada como la mayor altiplanicie de la península con una altitud de entre 1600 y 1700 metros y tiene una extensión de más de 5000 hectáreas. También es posible realizarlo a pie siguiendo el sendero de Gran Recorrido GR-247, Bosques del Sur, pero encima de una bicicleta, se puede disfrutar a 1.779 metros de altitud. De hecho, esta ruta es poco menos que necesaria e indispensable para los amantes de las dos ruedas.

Con un desnivel acumulado de más de dos mil metros, la salida de esta ruta ciclista se ubica en Pontones y llega a Cazorla, aunque, también, se puede realizar en sentido contrario. Son algo más de 77 kilómetros por las llanuras infinitas de roca y soledad de aspecto casi lunar. Si se hace durante los meses de más calor es recomendable hacerlo a primera hora del día para evitar las altas temperaturas de las horas centrales donde, en esta zona, a pesar de su ubicación se puede llegar a los 35 grados durante julio y agosto aunque en las zonas altas y frondosas la temperatura es aceptable para la práctica de este deporte.

Un paisaje kárstico para disfrutar de, por ejemplo, el nacimiento del río Segura, en Pontones, o los parajes ganaderos, refugio de los trashumantes que cada invierno abandonan estas frías tierras, en busca de terrenos cálidos y alimentos, en las llanuras del norte de la provincia.

Y es que la bicicleta es una buena manera de conocer este parque natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas. Durante esta ruta se puede encontrar el famoso Pino Galapán, a unos 3,5 kilómetros de la aldea de Don Domingo, un ejemplar de pino laricio de 39 metros de altura, el gigante de la sierra.  Además, es zona de aves rapaces como el águila real, el buitre leonado o el quebrantahuesos, en proceso de reintroducción en esta zona.

Aunque llevemos ya un trozo de camino recorrido, el comienzo real de los Campos de Hernán Perea se encuentra unos once kilómetros de Don Domingo, una vez sobrepasado el refugio de Cañada Hermosa, primero de los tres refugios que apoyan a los montañeros en esta ruta y que se encuentran junto al camino principal, que avanza rodeado por ligeras depresiones, colinas y agrias cuerdas rocosas de origen calizo. Si se empieza por Cazorla el inicio está en la pista que une la Nava de San Pedro hasta el control de Rambla Seca.

Las duras condiciones climáticas han creado una vegetación muy adaptada de piornos, espino albar y enebro común. También se encontrarán algunos trozos sembrados de cereal, y desde luego muchas plantas herbáceas de las que se alimenta el ganado trashumante que pasta en esta inmensa llanura durante los meses de primavera a otoño, antes de emprender camino a zonas más templadas.