Senderismo por la Fuenmayor, el agua cobra vida en Sierra Mágina

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Área Recreativa de la Fuentmayor. FOTO: Jesús Palacios
Área Recreativa de la Fuentmayor. FOTO: Jesús Palacios
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JAÉN.- El área recreativa de la Fuenmayor es ya un espacio natural digno de disfrutar en toda su extensión. Es ya uno de los grandes motivos para visitar uno de los parques naturales de Jaén, como es el de Sierra Mágina, donde se hallan los picos de mayor altitud de la provincia. De hecho, seis de las cumbres superan los dos mil metros. Además, posee una numerosa flora debido a los diferentes pisos bioclimáticos, la orientación de la ladera y la altura del macizo que resulta en una mayor humedad en la cara oeste.

Área Recreativa de la Fuentmayor. FOTO: Jesús Palacios
Área Recreativa de la Fuentmayor. FOTO: Jesús Palacios

Hay rutas interesantes en todo este parque natural como la subida a Miramundos y Pico Mágina, dos de esas montañas mágicas para los senderistas jienenses, pero realizar el sendero de la Fuenmayor, donde el agua brota, incluso en los meses estivales es una oportunidad única para disfrutar del parque natural, aunque es recomendable hacerlo a primera hora del día. Es una de las almas verdes de Jaén declarado Parque Natural desde 1989, tierras milenarias zona de frontera entre dos reinos. Un camino que va desde las amplias panorámicas que se observan de las tierras bajas del valle del Guadalquivir a los picos que rodean Torres, lugar ideal para acercarse en plena primavera con la floración del cerezo en un paraje similar al del Valle del Jerte en Extremadura. Ademas, hay una zona de repoblación de pino carrasco y encinar acompañados de cultivos de olivo, cerezo y almendro. Todo ello aderezado con arroyos y ríos, cuya agua da vida al parque natural.

Área Recreativa de la Fuentmayor. FOTO: Jesús Palacios
Área Recreativa de la Fuentmayor. FOTO: Jesús Palacios

El punto de partida en el área recreativa supone contemplar primero los viejos chopos de la zona entre los cuales se escucha el runrún del agua emanando en todo su esplendor junto a algunas de las aves propias de la zona como el reyezuelo listado o la lavandera cascadeña.

Área Recreativa de la Fuentmayor. FOTO: Jesús Palacios
Área Recreativa de la Fuentmayor. FOTO: Jesús Palacios

Desde aquí, además, de el Aznaitín se observan el cerro de la Vieja, el Cerro Castelar y Monteaguado. Se llega hasta en un enconar con arbustos caducifolios con cerezos silvestres y majuelos aunque hay que detenerse en los “ríos de piedra” que se
forman por gelifracción, es decir por fragmentación de la roca por efectos del hielo, que actúa como una cuña en la roca, la cual se parte en trozos que caen y forman estos depósitos.

Unos doscientos más adelante, el camino cruza la cascada del Zurreón en la cabecera del arroyo de Aguas Blancas , que es una de las pocas que hay en el parque y permite ver el comienzo del pico Almadén, una de las manifestaciones geológicas más características de la sierra. Si en verano lleva poca agua, en invierno el espectáculo es maravilloso ya que en muchos de ellos el agua queda completamente congelada formando una estampa maravillosa.

Área Recreativa de la Fuentmayor. FOTO: Jesús Palacios
Área Recreativa de la Fuentmayor. FOTO: Jesús Palacios

Entre pinos laricios y endiñares hay una desviación que llevará al Hoyalino y al Puerto de la Mata, una ruta más exigente y menos recomendable en los meses de verano. Siguiendo el camino de esta ruta se encuentra la Fuente Nita donde, por encima, hay un nogal de copa muy abierta. Metros mas adelante se halla el mirador de Fuenmayor que ofrece magníficas vistas de la zona y el valle del Guadalquivir y en días claros hasta las estribaciones, prácticamente, de Sierra Morena. Un descenso llevará hasta el arroyo del Cañón para continuar por una pistaforestal hasta al profundo barranco del arroyo de la Víbora.  Atravesando un cultivo de almendros y un olivar se llega a la zona de acampada controlada Hondacabras, donde se puede acampanar solicitando permiso a la oficina del parque y que cuenta con servicios básicos para poder hacerlo.

Pero Sierra Mágina, ofrece más. Es recomendable visitar sus otros grandes atractivos naturales. Por sus condiciones orográficas, con un crecimiento altitudinal muy notable en una extensión reducida, proporciona una sobresaliente diversidad paisajística. El parque natural ofrece otros recorridos para senderistas. Entre los más próximos están el sendero del Puerto de la Mata.

Área Recreativa de la Fuentmayor. FOTO: Jesús Palacios
Área Recreativa de la Fuentmayor. FOTO: Jesús Palacios

Pero también un tesoro de la naturaleza, situado a escasos 4 kilómetros de la localidad de Bedmar, y que alberga uno de los bosques de adelfas más grandes de toda Europa, con unos 2 kilómetros de longitud, serpenteando sus azules y gélidas aguas a través de grutas que son marañas de naturaleza rabiosa y exuberante.

Pero, también, el Pinar de Cánava en Jimena, una interesante formación de pino carrasco declarada como monumento natural y coronada por una impresionante y mágica cantera de piedra. De ella se obtenían las muelas que abastecían a los muchos molinos hidráulicos de la comarca.