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SUCESOS.- A pesar de haberla dejado sin apenas movimiento y en silla de ruedas, el acusado niega la mayor. Esta mañana se ha celebrado un juicio contra un vecino de Linares. S.C.M., de 31 años, acusado de malos tratos a su pareja, Fany, que quedó en silla de ruedas tras el grave altercado que la pareja protagonizó en su domicilio de Linares.

Concretamente, se le acusa de coger a su pareja del cuello y provocarle un ictus al ejercer la violencia sobre esta delicada parte del cuerpo, lo que ha dejado a Fany en silla de ruedas para el resto de sus días y sin apenas capacidad de poder comunicarse. Durante el juicio ha dado sí con la cabeza a todos los pasajes de verdadero horror vividos durante los años de relación: quemaduras de cigarrillos, amenazas de muerte, golpes, insultos, aislamiento y provocaciones con navaja en mano. Hasta tal punto es enfermizo el comportamiento del acusado que llegó a amenazar con «rajar» a su pareja si llevaba ropa que no le gusta. Eran tal sus celos que no dejaba que Fany tuviera apenas relaciones sociales.

En contraste, el linarense de 31 años acusado, declara en juicio que no ha habido malos tratos en los once años que duró su historia, y que la discusión de marras tuvo lugar porque él quería marcharse de casa y ella no le dejaba. Aún así y con las tremendas secuelas que cambió la vida de Fany para siempre, el acusado afirma que no la cogió por el cuello. Sin embargo, admite que «pudo haber forjeceo» pero «no la llegué a rozar». Algo sinsentido, puesto que se contradice en sus propias palabras dando una explicación sin mucha base.

Fany, la víctima, ha declarado a través de videoconferencia gracias a la asistencia de una psicóloga que en todo momento la ha apoyado para contar su duro relato, en el que afirma que incluso recibió malos tratos estando embarazada. Además, recordó un pasaje en 2016 cuando también la agarró por el cuello y terminó retirándola por «presiones y amenazas» de la familia de él. Curiosamente, cuatro años después y en pleno proceso judicial, es la misma familia del acusado la que ha emprendido una campaña en redes sociales para limpiar la imagen del supuesto maltratador y negar todo.

Las consecuencias físicas y psicológicas de Fany hablan por sí solas. La madre de ella también, señalando esa capacidad para aislarla del mundo y denunciando la situación que vive su hija «no puede mover el lado derecho por lo que hay que hacerle todo», dice la madre, encargada además de los dos hijos de la pareja, ambos menores de edad.

Las vecinas y conocidas también han declarado escuchar agresiones e insultos y gritos pidiendo que dejara de pegarle, calificando esta relación como «tóxica». En apoyo a Fany, un grupo de mujeres del movimiento feminista se ha reunido con pancartas violetas y camisetas que rezan «Fany no estás sola» para apoyar a la víctima y pedir una condena mínima de 16 años de prisión con destierro de Linares incluido.

Por su parte, la Fiscalía pide 16 años de prisión para S.C.M y destaca que la víctima necesita ayuda para vivir ya que es incapaz de realizar su trabajo y vida diaria. Consta además la denuncia de 2016 cuando también la cogió por el cuello y su hijo mayor tuvo que salir del domicilio pidiendo ayuda.

El Ministerio Fiscal ha calificado los hechos como un delito de maltrato habitual, otro de maltrato y uno de lesiones graves por inutilidad de miembro principal, pérdida de un sentido y grave deformidad, reclamando para él 16 años en prisión y además se pide la inhabilitación del acusado durante 20 años para la patria potestad, tiempo que estará alejado y sin posibilidad de comunicarse con su familia.

La Fiscalía reclama además, como responsabilidad civil, 901.000 euros para la víctima como daños, secuelas y días de hospitalización, además de otros 100.000 euros a los hijos por el daño moral.

Fotografía y vídeo: Peragón.