Daniel Martínez bate un récord de España de parapente en la Sierra de Segura

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Dani Sierra, en parapente sobre la Sierra de Segura.
Dani Sierra, en parapente sobre la Sierra de Segura.
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JAÉN-. Tras estos extraños días de confinamiento, un hombre-pájaro como Dani Martínez, deportista y piloto profesional reconocido como D.A.R. por la Consejería de Deportes de la Junta de Andalucía (Deportista Alto Rendimiento), que ha consagrado su vida a volar por los cielos a bordo de su parapente, se sentía enjaulado. Lejos de deprimirse, como un pájaro al que meten en la jaula sin que pueda desarrollar una de las más maravillosas sensaciones de libertad que se conocen, volar, Dani fue preparándose técnica y mentalmente para el día en que ‘abrieran esa jaula’ y le permitieran salir a surcar los increíbles cielos de la Sierra de Segura, lugar donde este granadino de nacimiento eligió para vivir el resto de sus días, y un paraíso para el Vuelo Libre, donde no deja de volar y de hacer volar a personas que, desde toda España, vienen a probarlo en su parapente biplaza. 

Según el propio Dani: -“tras tanto tiempo sin volar te entumeces un poco, y más al estar encerrado en casa casi todo el tiempo. Hay que añadir toda esa presión social que nos ha causado este tema de la pandemia y del confinamiento, te cuidas al máximo de no hacerte daño y no ocupar tiempo de los profesionales de la sanidad, fuerzas de seguridad, etc., o sea que –en principio- no sales a volar y a entrenar normalmente, sino expuesto a un montón de condicionantes más, y eso a nivel psicológico no juega a tu favor… Además, y de cara a mi actividad profesional de los vuelos en parapente biplaza, necesitas entrenar antes en monoplaza para estar a tono y al máximo rendimiento cuando las autoridades permitan el desarrollo de esta disciplina, que por el momento bajo las directrices del BOE en cuanto a Turismo Activo, es posible al ser una actividad individual, pero que Aviación Civil tiene ‘aparcada’ al permitir solamente el 50% de ocupación en las aeronaves de uso recreativo, lo cual y en el caso de un parapente de dos plazas, dejaría al piloto en solitario; también –comenta- estamos en una diatriba entre si se nos considera ‘Aerodinos’ o ‘Aeronaves’, lo cual no deja de ser una especificidad técnica de despacho y poco más, y que estos momentos reflejan, como en muchas otras materias, que es necesaria una optimización de las normativas de esta especialidad que, como otras,  también da de comer a muchas familias en este país, y que aporta riqueza en los entornos rurales donde se desarrolla, y ecología a un nivel extraordinario, pues no se utiliza ningún tipo de propulsión térmica o mecánica ya que nos movemos con la energía del aire y el sol (en el caso del parapente), y que incluso si accedes a pie al despegue en la modalidad de ‘Hike&Fly’ (caminar y volar), no utilizas ningún vehículo y contaminas cero”, nos comenta.

El vuelo transcurrió sin incidencias, tras una planificación previa de la meteorología y de las opciones de vuelo sin salir de la comarca, y a ser posible sin necesidad de recogida posterior. Había que salir del nuevo despegue de Góntar (tras el Castillo de Segura de la Sierra), que el Ayuntamiento de la localidad está acondicionando aún para integrarlo en la Red de Estaciones de Vuelo Libre de Andalucía, y en concreto en la Estación de la Sierra de Segura, que dispone ya de numerosos puntos al nivel técnico del famoso y pionero Yelmo. El recorrido, elegido en función de las condiciones meteorológicas, fue un primer punto de giro en Génave (o lo más cerca posible) para a continuación navegar por la Sierra de Beas hacia la presa del Tranco, sobre el conocido pico El Quijarrón, situado justo encima del poblado de El Tranco. Desde aquí, se dirigió sobrevolando la cola norte del embalse y el pueblo de Hornos de Segura, hacia el propio Yelmo, cuyas laderas le proporcionaron la ‘gasolina extra’ necesaria para terminar de cerrar el recorrido en el mismo pueblo de Segura, aterrizando después abajo en el valle, junto a la aldea de Trujala. El vuelo, de poco más de 50 km, tuvo una duración de 4h y un techo de 3000 mts; aunque es de velocidad en triángulo cerrado de 50km, lo que tuvo en cuenta el piloto a la hora de realizarlo no fue precisamente la velocidad, sino la seguridad de cerrarlo sin necesitar recogida, pues el resto de sus convecinos aún no podían desplazarse legalmente fuera del municipio para menesteres no básicos (su recogida), y este hecho le hizo perder tiempo en asegurar ciertos pasos entre estas montañas, nos comenta el piloto.

Por último, Dani apunta que este año espera la aprobación de un proyecto de comunicación y deportivo que le permitiría seguir entrenando con mayor fuerza y tiempo, de cara a los campeonatos nacionales y alguna prueba internacional que, de celebrarse finalmente, sería un éxito ya sólo el poder asistir para representar a una zona de vuelo que goza del mayor prestigio deportivo y de naturaleza, en un ámbito no sólo regional y nacional, sino a nivel internacional con, entre otras cosas, la celebración del Festival Internacional del Aire, evento al que Dani no ha dejado de estar vinculado profesionalmente desde su km 0, allá por el año 2000 cuando un buen puñado de compañeros y profesionales del parapente y del paramotor, acudieron a la llamada del Festival para, todos juntos, comenzar un vuelo que aún perdura en los cielos segureños, cada verano o primavera y al que le desea, comenta, una larga vida por delante.