OPINIÓN | «Virus andantes»

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POR JUAN ANTONIO GONZÁLEZ

Creo que la punta visible de este maléfico iceberg, llamado pandemia por coronavirus, son todos los fallecidos  y por supuesto los que nos tocan directamente. Aunque debajo de la línea de flotación de ese iceberg, hay mucho más.

Todos dirigimos nuestras críticas hacia los malos gestores o los malos políticos. Considero que a partes iguales debemos exigir responsabilidad social y cívica a todos aquellos conciudadanos que tiran guantes, mascarillas, escupen… y no respetan las distancias de seguridad, por ejemplo. Actuar así, no tienen la culpa los malos gestores o lo malos políticos, el que tira los guantes, sabe que lo está haciendo mal, lo sabe.

 ¿Algo más nos puede ocurrir para que entendamos que esta guerra se gana si el cien por cien,  hacemos lo que debemos? ¿No es suficiente ver morir a nuestros sanitarios cumpliendo fielmente con su trabajo y en primera línea de combate. Mi máximo respeto y solidaridad? ¿A nuestras Fuerzas de Seguridad, a nuestros camioneros, a nuestras farmacias, a nuestros dependientes, jugándose su salud? Si unos pocos ciudadanos no respetan las directrices dadas, se están convirtiendo en coronavirus andantes. Una sociedad que no respeta a sus cuidadores es una sociedad podrida.

 Por lo tanto de la misma forma que me da rabia, mucha rabia la mala gestión; me da rabia, mucha rabia aquellos que no son capaces o no quieren adoptar  las mínimas normas de convivencia ciudadana. Yo no soy  de aplicar “mano dura”, cárceles, castigos, multas… pero sí de equilibrar la balanza. Es decir si un ciudadano no cumple con las leyes, tiene obligación de devolver a la sociedad lo que a éste le corresponde, trabajando para esa comunidad, que él maltrata pero que tanto le protege a pesar de su actitud. Todos los incumplidores deben realizar trabajos sociales y que aprecien en primera línea todo lo que es el esfuerzo, el tesón y muchas veces las injusticias que hay que soportar para conseguir una sociedad más sana y libre, sea en tu pueblo, en tu ciudad o en tu país. Quiero seguir creyendo en el ser humano, aunque mucho me está costando dejar de dudar.