Simón Herrera, el jiennense que venció al coronavirus tras 28 días en la UCI

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JAÉN.- La historia de Simón Herrera, es una historia de esperanza contra el COVID-9. De ilusión y de fortaleza. De un paciente que sufrió lo indecible para pisar de nuevo este 22 de abril su casa de Mengíbar. La historia de un hombre que esconde una lucha de más de un mes, de estar a punto de no «volver», y que consiguió sobreponerse al coronavirus para salir hoy del hospital. «La primera semana le dijo el doctor a mi mujer que no creía que fuese a curarme. Siempre se lo ponían mal porque estaba muy grave», recuerda a HoraJaén, Simón.

A sus 51 años es el prototipo de paciente que sucumbe al coronavirus ya que tiene una patología previa, en este caso de los riñones. «Sufrí un dolor muy fuerte el día 15 de marzo. Yo sabía que tenía el Covid-19 porque los que tenemos enfermedades previas somos los primeros en caer. Era domingo. Mi mujer me llevó al hospital y ya no recuerdo nada más». No sabe precisar cómo contrajo el virus. «No soy de bares. Después de comer me iba, al campo, a andar y vuelta a casa. No tengo ni idea cómo pude coger la enfermedad», confiesa.

Desde ese día, más de un mes de ingreso, 28 días en la UCI y 23 de ellos intubado. La historia de la ilusión. «Los médicos me dicen que lo que he aguantado en la UCI no hay ser humano que lo aguanta. Que serán las ganas de vivir. Porque, además me dio un trombo en un brazo», señala. Algo que confirman los sanitarios, a lo que llaman casi un milagro. «De repente me desperté y vi que me iban a subir a planta».

El peor recuerdo de su mujer son las llamadas al médico. La única manera de poder saber cómo evolucionaba su marido. Sin poder estar con él ni un minuto y sin tener contacto durante semanas. En casa, esperando la llamada desde el hospital quien sabe si por última vez. «Ella lo ha pasado como yo o peor. Cuando me desperté, por fin, nos pudimos ver por videoconferencia».

«Los sanitarios son ángeles que han bajado para esta epidemiA»

Hoy le han despedido con todos los honores en su planta del hospital Médico-Quirúrgico. Aplausos y ovación para el paciente que más tiempo llevaba ingresado por coronavirus.   «Esos hombres y mujeres, esos sanitarios, tienen el cielo ganado. Son ángeles que han bajado para esta epidemia. No hay palabras para agradecer los que pueden hacer por una persona. No hay palabras para describirlo», resume. Tras perder 30 kilos, ahora, ya está en su casa de Mengíbar donde se recuperará de un túnel negro en el que por fin vio la luz.