OPINIÓN | «El día en el que el mundo fue un abrazo»

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Ovación en la puerta del hospital de Jaén.
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POR LUIS HEREDIA, abogado y escritor 

Aprendimos desde pequeños a correr para acumular. Comprendimos erróneamente que el que más tenía, más era en esta egoísta sociedad.

Corrimos para llenar cuentas corrientes y, entonces, ya no importaban nuestras propias familias.

Completamos días de trabajo de hasta quince horas. Nos olvidamos de las gentes, no conocíamos ni a nuestros propios vecinos, dejamos de abrazar a los nuestros y adoramos al único Dios que creíamos existía: El dinero.

Y entonces vino Él…

Y comenzó el miedo, el pánico, el terror.

Nos recluyeron para protegernos y, de pronto, empezamos a pensar…

Supimos con los días que un abrazo podría ser más beneficioso en nuestras vidas que el dinero. Que un ser querido en la distancia no tenía precio, que un buen amigo lo era todo.

Empezamos sin querer a ganar lo que habíamos perdido… Tiempo.

Tiempo para saber qué es y debe ser lo importante.

Tiempo perdido y ahora ganado para estar con los nuestros.

Tiempo de esperanza que cada día se ve más cerca. El tiempo…

Cuando todo pasó, y nos levantaron nuestra reclusión, muchos comprendieron que debíamos volver a abrazar. Y, con miedo, en los primeros días nadie se atrevió.

Fue un viejecito el que se acercó hasta un guardia civil y los dos, decidieron ir hasta un sanitario y los tres, buscaron al transportista. Fue el primer abrazo de una nueva era de solidaridad en el mundo.

El día que terminó todo, lo llamaron el día de los abrazos.

Nació un mundo más solidario donde aprendimos quienes realmente son los héroes de esta sociedad.

Entonces el mundo se fundió en un abrazo. Y aprendimos a saber que el tiempo con los nuestros es una cuenta corriente repleta de ceros, entendimos que la palabra solidaridad era tan importante como el sol que todos los días se pone, que el concepto amistad, podría ser tan valioso, mucho más valioso, que el dinero.

Cuando hoy, por desgracia, muchos ya no podrán volver a casa por él, acuérdate de lo afortunado que eres pudiendo estar con los tuyos y, nunca olvides a quienes dieron su vida por nosotros.

El tiempo. No olvides abrazarlo junto a los tuyos.

Va por los Guardias Civiles y Sanitarios que dieron sus vidas por nosotros.