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La crisis sanitaria nos ha obligado a reorganizar la vida de forma precipitada, pero también la muerte. A los miles de muertos hay que sumar, la imposibilidad de acompañar a nuestros seres queridos en sus últimos momentos e incluso las autoridades han prohibido los velatorios para evitar que se conviertan en focos de contagio y los funerales se están restringiendo al mínimo imprescindible.

Lo que en circunstancias normales no daría que hablar por ser simplemente la sucesión natural de duelos más o menos normales -dentro de la peculiaridad que implica cada pérdida- esta vez está ocasionando a una acumulación de duelos de riesgo como hacía décadas que no observábamos en nuestro entorno. Existen además multitud de factores de riesgo de complicación del duelo normal, que dejan al doliente sin aliento para cuando quiere darse cuenta de que se encuentra ante el enorme desafío de integrar la muerte de alguien significativo. Estos factores de riesgo son la ausencia de compañía, la imposibilidad de despedirse, la incapacidad de reunirse para compartir la experiencia e intercambiar apoyo, los enterramientos discretísimos y distantes.

Consejos para los familiares y amigos de los fallecidos
1. Sensaciones normales. Si has perdido a un familiar por el Covid-19 en una residencia, en un hospital, en una casa, o en cualquier lugar al que no has podido acudir para prestar la ayuda que hubieras querido, tu dolor es totalmente comprensible. Seguramente lo estás sintiendo en forma de rabia, frustración, impotencia, culpa, angustia… No hay atajos ahora mismo para esas emociones, pero cuando todo se tranquilice hay cosas que se pueden hacer para reorganizar lo que sientes en tu interior.

2. Comparte tus sentimientos. Si has perdido a un ser querido, es probable que te atormenten pensamientos sobre si tu ser querido sufrió mucho antes de morir, si dijo algo, si había alguien a su lado o murió en soledad, si pensó en ti o preguntó dónde estabas. Estos pensamientos pueden llenarte de angustia, pero es completamente normal que los tengas y es importante que les des su espacio. Compártelos con las personas que tengas a tu alrededor, a tu manera, hasta donde tú quieras, no te obligues a vivirlos en soledad por miedo a asustar o incomodar a otros, resérvatelos para ti solo si sientes en tu corazón que eso es lo que necesitas.

3. No murió solo. Tú no estabas presente y no puedes saberlo, pero piensa que alrededor de tu ser querido había un equipo de profesionales que lo cuidaron y protegieron hasta el final lo mejor que supieron, y que le dieron todo el cariño que fueron capaces. Tu ser querido estuvo atendido por profesionales que lo acompañaron en la medida de sus posibilidades. Si tu ser querido estaba recibiendo cuidados intensivos probablemente estaba sedado y, en ese caso, es muy poco probable que muriera sufriendo, sino que lo hizo de una manera más apacible. Es muy doloroso pensar que tu ser querido lo pasó mal en el momento de morir y nada puede ahorrarte ahora ese malestar, sin embargo, algunas personas encuentran consuelo pensando que, por mucho que fuera el sufrimiento de su ser querido en los últimos momentos, ya ha pasado, ya ha quedado atrás, ahora mismo no está ocurriendo.

4. Acude a un profesional. Los especialistas en atención al duelo, que normalmente son psicólogos, están preparados para acompañarte en el proceso que estás iniciando estos días. La psicología online funciona, y puedes ver a un psicólogo a través de videoconferencias o chats de WhatsApp.

5. El duelo se pasa. El duelo es un camino complejo e incluye vivencias a menudo novedosas y desconcertantes para quien lo atraviesa. Quizá esta es la primera vez que te enfrentas a un duelo importante en tu vida. No tengas prisa, va a ser lento, pero no eterno. Aunque no te lo parezca, por muy mal que te encuentres ahora, no siempre te vas a encontrar así.

Pon atención en tus necesidades, busca apoyo allí donde sabes que puedes recibirlo y permítete sentir todo aquello que surja en tu interior. Adapta todos los consejos que te lleguen a tu personalidad, desecha aquello que no tenga nada que ver contigo. Tu manera de llevar el duelo es única y tienes derecho a ella.

6. Convivir con los duelos de los demás. Recuerda que, cuando un familiar muere, no eres la única persona de la familia que está en duelo, sino que todo el núcleo familiar del fallecido está afectado: pareja, hijos, hermanos, nietos… La persona que muere es una, pero cada uno de los que quedan ha perdido a alguien diferente y lo va a llevar a su manera, según su propia personalidad, su estilo de afrontamiento y, sobre todo, según la relación que tuviera con la persona que ha muerto.

En situaciones así es importante que seamos respetuosos con las necesidades de las personas que a nuestro alrededor también están en duelo, que seamos respetuosos con su forma particular de vivir esta experiencia y que, quizá, no se parece mucho a la nuestra. Quizá el confinamiento te obligue a convivir de una manera más estrecha de lo deseable con los duelos de los demás: daos vuestro espacio, no os presionéis ni para callar ni para compartir, seguramente poco a poco vuestros diferentes estilos de afrontar la pérdida irán encontrando su propia armonía.

7. Sin velatorio ni funeral. Si a causa del confinamiento no has podido asistir al ritual de despedida que te hubiera gustado, puedes hacer tu propio ritual de despedida en casa, tú solo o bien con aquellas personas que convivas o incluso conectándoos en una videollamada colectiva. Eso va a exigir una cierta creatividad, pero os dará la oportunidad de dar forma a los pensamientos y emociones que estáis viviendo de manera privada. No te compliques, puede ser un acto muy sencillo, a través de una canción, unas palabras, unos minutos de silencio frente a una vela. Busca tu propia manera. Muy importante: siéntete libre de no querer hacer nada de esto o de no necesitarlo, porque es perfectamente válido.

8. Las cartas de despedida. Estos días oirás a menudo hablar de las cartas de despedida para quien se ha muerto. Es un ejercicio muy útil, pero es probable que, si la muerte está muy reciente, sientas que no es tu momento, que no sabes qué decir o que no quieres hacerlo. No pasa nada, no es tu culpa: es culpa del ejercicio. Si escribir, o hacer cualquier otro ritual de despedida, es una técnica válida para ti te darás cuenta de ello y lo harás de manera espontánea cuando sientas que es el momento. Puede que ahora lo que necesites sea expresar tu dolor, tu necesidad de no despedirte aún de la persona, la rabia que te produce todo lo que está sucediendo, lo mal que te hace sentir el no haber tenido la oportunidad de estar más cerca. Permítete sentirlo y expresarlo, ya habrá tiempo de dejar ir y dar las gracias.

9. El duelo con niños. Si tienes hijos piensa que, aunque sean pequeños, también son personas en duelo que han perdido a un ser querido y eso puede resultarles desconcertante. No tengas miedo de decirles que su familiar ha muerto. Si se lo explicas con cariño, con palabras que entiendan y sin ir mucho más allá de lo que ellos te expresen qué quieren saber pueden asumirlo perfectamente, aunque les duela. No mientas ni inventes historias fantasiosas sobre lo sucedido pensando que eso les ayudará. Tampoco evites mostrar tus emociones delante de ellos, pero hazlo dentro de unos límites, sobre todo si los niños son muy pequeños, ya que ellos siguen necesitando que les muestres seguridad.

10. Nuevos desafíos. Recuerda que ahora lo vemos lejos, pero que esta situación pasará y la vida te traerá nuevos desafíos, como siempre lo ha hecho hasta ahora. Ahora toca esto y todos juntos lo estamos viviendo de la mejor manera que sabemos. Recuerda que las calles están vacías pero que las casas están llenas de gente. Aprovecha para conectar con el exterior en la medida de tus posibilidades y no dudes en buscar la ayuda que necesites, incluyendo la ayuda psicológica.

Ante esta situación, el equipo de psicólogos de ifeel, el mismo equipo que estos días presta atención gratuita a todos aquellos que lo soliciten, ha elaborado una serie de consejos para enfrentarse al duelo en mitad del confinamiento.

Dada la importancia de la salud mental en la gestión de crisis del Covid-19, la app de psicólogos ifeel ha abierto su plataforma de forma gratuita a cualquier usuario que demande atención psicológica.

De esta forma, se impartirán terapias psicológicas gratuitas además de a pacientes que sufran estrés por el miedo al contagio del coronavirus, a otros pacientes que normalmente acuden a terapia por otros motivos: depresiones, problemas de pareja, maternidad, duelo…