OPINIÓN | «El cuento del Coronavida»

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Hospital Médico Quirúrgico de Jaén
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POR LUIS HEREDIA, abogado y escritor

Érase una vez nubes negras que invadía el cielo de la vida de las personas.

Érase una vez que las gentes entraron en miedo, pánico, y ordenaron un día nuestros pastores vivir en reclusión.

Érase una vez que nos dimos cuenta en las carreras de la vida  que teníamos familias, hijos con los que no sabíamos que hacer, días enteros que debíamos pasar con ellos, con ellas, sin salir. 

La vida se paralizó.

Resulta que nos dimos cuenta de que éramos mortales, que la vida se podía apagar al grito de un virus que nadie esperábamos.

Corrimos en busca de Héroes, de alguien que nos ayudara a que la nubres negras pasaran.

Érase una vez que llegaron ellos, vestidos con batas blancas, a los que les obligaron a no tener descanso con su familias, a los que les dijeron que debian de velar por nosotros, a los que sin medios, les dijeron que debían estar en la primera línea de batalla. Y lo hicieron sin pensar en nada, solo en nosotros.

Les llamaron sanitarios.

Y lucharon lejos de su casas, con sueño, sin sus familias, con su sonrisa, con su pasión por curarnos.

Y, sin querer, érase que nacieron otros héroes, como ellos, que se pusieron a los mandos de una caja en supermercado o, quizás, reponiendo, suministrando, para que no nos faltara de nada, gentes que nacieron del anonimato por gentes que no conocían de nada.an

Érase que lloro por mis héroes, mis sanitarios, mis luchadores del supermercado que por llevar un sueldo a su casa luchan por gente que no conocen sin importar riesgos.

Érase que hoy, cuando cuento mi cuento, mi España con sus gentes anónimas lucha por sus gentes.

Érase que hoy me he emocionado cuando nuestros héroes no son gente que dan patadas a un balón, sino gentes de la calle que darían, como dan, su vida  por nosotros.

Érase que hoy soy España, del sanitario que lucha por mi vida, del cajero del supermercado que me sonríe, del que coge el camión y lleva alimentos al otro lado del país, del panadero, de los héroes que en silencio me hicieron querernos más y más. Viva mis sanitarios que luchan por mi vida. No soy nada, quizás menos aún sin vosotros.

¡VIVA ESPAÑA! ¡VIVA MIS HÉROES ANÓNIMOS!