Publicidad

CULTURA.- El artista Marc Montijano exhibe por primera vez completo el proyecto Hope and Pain (Esperanza y dolor), que estará expuesta en el Patio del Ayuntamiento hasta el 28 de febrero, una exposición que fue inaugurada por el alcalde de Cazorla, Antonio José Rodríguez y el propio artista, que estuvo arropada por diversidad de personalidades y apasionados de la cultura y el arte. Un trabajo al que le ha dedicado el último año y con el que busca visibilizar e invitar a reflexionar sobre la problemática de las migraciones forzadas.

‘Migraciones forzadas. Esperanza y dolor’, es el título de la exposición que puede verse en el Patio del Ayuntamiento de Cazorla hasta el 28 de febrero. Este proyecto es el fruto de una estancia de trabajo y de investigación de seis meses en las costas de Cádiz del artista Marc Montijano, que se inició en noviembre de 2018, fecha en la que se cumplían 30 años de la aparición del primer cuerpo de un migrante en las costas españolas, de la primera muerte documentada.

No es la primera vez que este artista trata el tema de la inmigración, en 2013 realizó la acción ‘Welcome to Paradise’ (Bienvenido al Paraíso). Y desde 2017 estuvo trabajando sobre las migraciones con el proyecto Mediterráneo, pero no es hasta que se trasladó Cádiz, para vivir in situ la situación, cuando todo se precipita y toma forma este trabajo.

El proyecto gira en torno a una tragedia puntual, que Montijano ha empleado como símbolo. El 5 de noviembre de 2018 naufragó una patera en la playa de Los Caños de Meca, en el término municipal de Bárbate (Cádiz). Su embarcación chocó contra unas rocas a 150 metros de la orilla, en la patera viajaban 45 inmigrantes procedentes de Marruecos, según los supervivientes. La playa se llenó de restos de madera de pateras, vestimenta, calzado y de cuerpos. Día a día iban apareciendo cuerpos de inmigrantes fallecidos, hasta 23 cadáveres, en un goteo dramático.

Durante los seis meses siguientes el artista fue recogiendo restos de naufragios en esa playa y documentándolos con fotografías, dibujos y textos. Producto de esa vivencia y con el material que iba recopilado, principalmente maderas rotas, de colores vivos o desgastados por el mar, comenzó a elaborar las obras que componen la exposición.

El eje central de este proyecto es la pieza Hope and Pain (Esperanza y Dolor). Una instalación compuesta por 23 cruces en forma de aspa de diversos tamaños confeccionadas con restos de pateras devueltos por el mar.

Podrían ser miles de cruces, se han contabilizado casi 8.000 muertos en treinta años en la Frontera Sur, pero Montijano ha escogido el 23 para que no sea simplemente un número frío y distante. Quiere visibilizar y subrayar una tragedia, pero también humanizarla, más allá de los datos o cifras que nos insensibilizan. Esas cruces, una por cada persona fallecida en el naufragio del 5 de noviembre, remarcan su ausencia real, como símbolo de todos los migrantes que han fallecido y seguirán muriendo intentando llegar a Europa.

Durante la presentación, el alcalde de Cazorla, Antonio José Rodríguez, manifestó “la sensibilidad que presenta esta exposición, que refleja la realidad que se sigue sufriendo en las costas mediterráneas y en nuestro país, gente que abandona su vida en su lugar, por buscar un futuro mejor y dejan esa vida por el camino y en el mar”. En este sentido, agradeció al artista por “elegir Cazorla como uno de los municipios de Andalucía para exponer sus trabajos, un municipio que vive la cultura y el arte con mucha intensidad y que está totalmente concienciado con el ámbito social”.

Por su parte, el artista Marc Montijano, explicó que “Hope and Pain, es el fruto de un proceso reflexivo y maduro de investigación, ya que no son obras de digestión fácil, es un proyecto duro”. En este sentido, indicó que “para su elaboración he dedicado un año, seis meses en Cádiz y otros seis en mi estudio en Málaga, son unas piezas cargadas de energía, porque están hechas con objetos reales, con una historia muy dura detrás que hablan de valentía, de dolor, de esperanza y de supervivencia y, a veces, de falta de empatía y de poca humanidad”.