OPINIÓN | «Depresión»

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POR LUIS HEREDIA, abogado y escritor 

Cuando siempre es de noche.

Cuando amanece y la vida se convierte en una cuesta arriba cuya cima nunca aparece. 

Y es que resulta que has, hemos perdido muchas veces a nuestro, nuestra guía, ese ser que nos acompañó y que ya no está. A veces es el amor el que se ha ido o, el rostro que ya no ves.

Cuando el estómago arde sin saber bien por qué, si en realidad lo tenemos todo, pero aún así solo quieres abrazar tu cama y dormir para no despertar más.

Cuando la vida, tu vida, no vale nada ni siquiera para tí. Cuando estás solo o sola porque todo se quedó vacío de presencias que te abrazaron.

Cuando deseas marchar junto al que se fue.

Entonces…Para, para. Escucha…

Susurra a tu oído, sí, a tu oído: ¡Tengo, tienes que vivir! 

Hay mucha gente que precisa de tí, como tu precisaste de ese amor que se fue o de ese ser al que amaste y que ahora solo es un rostro plasmado en el corazón.

Ve al espejo más cercano de tu casa. ¿Te ves? Coge la comisura de tus labios con los dos dedos índices y estira hacia arriba. ¿Cuánto hace que no te veías sonreir?

Llama a los que quieren escucharte. Aunque no lo creas son muchos.

Sal de tu cama, de tu casa. Toma la mano de él o de ella aunque físicamente no estén. Que la sonrisa que has reflejado en tu cara ante el espejo permanezca imborrable.

La imagen que has visto es tu vida. No la destruyas con tu mente. Viaja a tu infancia, al momento en que tenías de la mano al que ya no está. 

Simplemente vive, por ellos, por ellas, por ti.

Toma nuevamente las riendas de tu vida aunque hayas caído al abismo y, dile al mundo que estás aquí para quedarte. Ámate como un día amaste. Y, a ser posible, traga abrazos de los que aún están. Esa es tu mejor medicina. Pero ante todo: VIVE