OPINIÓN | «Desmantelamiento ferroviario»

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POR MANUEL VIVAS, escritor diletante  

Nadie puede negar hoy que estamos asistiendo a un progresivo, consentido y pernicioso desmantelamiento de los servicios ferroviarios en la provincia de Jaén, cuyos inicios se remontan hacia mediados de los años ochenta cuando desapareció el llamado “Tren del Aceite” el cual discurría entre Jaén y Campo Real (Puente Genil). Una estratégica línea ferroviaria que, se abría camino por las estribaciones de las Sierras Subbéticas, comunicando con sus estaciones, numerosos municipios de las provincias de Jaén y Córdoba, a la vez que permitía la salida por el puerto marítimo de Málaga, tanto al mineral y siderurgia que generaba la industria de Linares, como a los productos agroalimentarios, especialmente el aceite de oliva de estas provincias.

Luego llegaría el gran acontecimiento de la Expo-92 de Sevilla y, nuestros políticos representantes de la provincia de Jaén en las Instituciones, consintieron que la implantación de la novedosa alta velocidad ferroviaria entre Madrid, Córdoba y Sevilla, se alejara del curso natural que desde la antigüedad habían tenido todas las vías de comunicación terrestres entre Castilla y Andalucía por el emblemático “Paso de Despeñaperros”. Este cambio de trazado y creación de nuevas infraestructuras desde Puertollano (Ciudad Real) hasta Córdoba, apartó a la provincia de Jaén de vislumbrar un futuro ferroviario y económico bastante mejor del que tiene en la actualidad. No olvidemos que aquél cambio de trazado, condicionaría un nuevo mapa ferroviario con el tiempo para Andalucía, en el que Jaén no aparecería; por eso, ahora me da risa cuando veo algunos políticos, coetáneos de aquellos e incluso del mismo color político y vinculados con Jaén, se escandalizan porque el AVE Madrid-Córdoba-Granada (recientemente inaugurado) ha olvidado una vez más a la provincia de Jaén: ¡¡Pues eso estaba ya cantado Ilustres Señorías!!.

Pero ahí no acaba el entuerto y cúmulo de despropósitos políticos, como digo, consentidos socialmente a nuestros gobernantes. Tras la Expo-92 y los Juegos Olímpicos de Barcelona vendría la primera crisis económica que ha sufrido España en los últimos tiempos. Se impondrían los recortes presupuestarios de las administraciones y comenzaron a suprimirse muchos trenes de cercanías, de media distancia y de mercancías; en otros casos, ha habido una gran falta de voluntad y de inversiones para mejorar las infraestructuras respetando los servicios ferroviarios. En definitiva, un desmantelamiento sistemático que, con el aislamiento ferroviario, está perjudicado notablemente a la provincia de Jaén y a la calidad de vida de sus gentes; cese casi total de la actividad en Estaciones que en otros tiempos fueron nudos muy importantes de comunicación y fuente de riqueza, como Espeluy y Linares-Baeza; cierre de estaciones y puntos de información y venta de billetes, así como la utilización de trenes arcaicos y con escasa capacidad para el servicio Jaén-Madrid, donde los viajeros en muchas ocasiones se han visto obligados a soportar condiciones de transporte público penosas y humillantes (…).

Me vienen al recuerdo algunas impresiones de viaje de aquellos Románticos del Siglo XIX que nos visitaron y recorrieron la hermosa geografía española, quienes con su literatura, su pintura o cualquier otro arte, ensalzaron las mejores opiniones y sentimientos de esta tierra cautivadora; sus pueblos, sus interesantes tradiciones y costumbres, sus monumentos y sus bellezas naturales. Augusto Jerez Perchet, describió en 1870 esta fiel y evocadora impresión de su viaje hacia Andalucía: “La locomotora vuelve a silbar. Parece que anuncia algo grande y desconocido. Su voz es el emblema del siglo XIX que domina la fuerza con la idea; que somete la materia al dominio de la razón. El ferrocarril es la revolución más importante que han conocido los hombres; el lazo de unión de las naciones; el elemento llamado a civilizar el mundo. Por donde quiera que pasa una locomotora nace la vida; y donde no hubo pueblos, ni fábricas, ni palacios, ni jardines, crecen las colonias y las ciudades, la industria y la riqueza…”.

Es cierto que últimamente la sociedad jiennense, promovida por algunas plataformas y colectivos sensibles, ha comenzado tibiamente a movilizarse para reclamar soluciones políticas contra el aislamiento ferroviario de la provincia; pero no es suficiente, hace falta más unión, más fuerza y más voces que griten y demanden a un mismo tiempo ¡¡ Soluciones Urgentes !! para éste y otros asuntos que afectan a Jaén. Es muy necesaria la reivindicación, la denuncia y el no permanecer callados, para gritar que Jaén, al igual que Teruel, también existe. Serán pequeños pasos que nos llevarán a grandes triunfos, y que de lo contrario, si continuamos anclados en la apatía y el conformismo, “así nos seguirá luciendo el pelo”.