«Los comercios están cerrados y la recomendación es no salir mucho de casa»

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Toni Fernández en el equipo de rugby donde juega.
Toni Fernández en el equipo de rugby donde juega.
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ANTONIO GÓMEZ.- Desde hace 6 años, Antonio Fernández Palomares (Toni Fernández) es profesor de inglés en Foshan, Guangdong (China), la tercera provincia con más casos de coronavirus. Nació en 1988 en Hornos, un encantador pueblo de la Sierra de Segura, terminó sus estudios de Filología Inglesa en la UJA y ha desarrollado sus últimos años como docente en el gigante asiático.

Desde China hace gala de su jaenerismo, el cual desprende por los 4 costados. Testigo de ello son sus redes sociales desde las suele contar cómo se come las uñas siguiendo a los 2 equipos que son su pasión el Real Jaén CF y el Jaén Rugby. Este joven profesor de Hornos, también juega al rugby en Foshan deporte que vive con tesón y ahínco. Toni ha accedido a responder una serie de preguntas para poder arrojar luz a todos sus paisanos sobre la alerta sanitaria del Corona Virus.

-Toni, para ponernos en precedentes ¿Cómo un jiennense se adapta a China con una mochila de costumbres europeas aprendidas durante décadas?

-Pues la realidad es que no es un proceso fácil. Yo llegué a China sin apenas saber nada del país desde el punto de vista lingüístico y cultural, con una maleta, una mochila y apenas 300 euros en el bolsillo. Los primeros meses fueron algo difíciles, pero una vez conseguí asentarme en el trabajo y empecé a hacer más amigos, las cosas fueron mucho mejor. Hoy día hablo el chino mandarín con bastante soltura y puedo decir que conozco el país bastante bien, aunque solo sea en base a mi experiencia personal y mis propias observaciones. Y, después de 6 años aquí, la realidad es que me siento bastante integrado con la comunidad local y muy apegado a la ciudad que desde entonces me acoge, Foshan.

Cuando llegas nuevo a cualquier sitio, el proceso de adaptación suele ser difícil y más en un país perteneciente a otra civilización distinta a la nuestra, pero yo creo que siendo muy flexible, teniendo empatía para con el otro (para entender las diferencias culturales y por qué las cosas son como son) y ganas de aprender, la verdad es que es un proceso del que se puede llegar a disfrutar muchísimo, como fue mi caso.

-¿Qué es lo que más valoras tras estos 6 años allí?

-Sin duda, todas las experiencias que, combinadas, han hecho de mi una persona nueva, me han dado nuevos conocimientos, como un idioma o nuevas perspectivas culturales. Y, aunque no se valore lo suficiente fuera de China, la comida es de otro planeta. Es un país riquísimo desde el punto de vista gastronómico.

-¿Y lo que más echas de menos?

-Pues, dejando a un lado lo típico que se suele decir, familia o amigos, yo voy a decir que los deportes. Poder seguir el fútbol o el rugby europeo con buenos horarios y con un ambiente apropiado. Y hace mucho tiempo que no he estado en La Victoria y, aunque aquí en China también he ido al fútbol, la verdad es que no es lo mismo.

-¿Cuándo y cómo te enteras de la existencia del coronavirus?

-En China, se lleva siguiendo el caso desde principios de enero, y personalmente empecé a tener conciencia de él a través del periódico anglófono China Daily. En este periódico se referían al coronavirus al principio como una “nueva neumonía posiblemente emparentada con el SARS” que estaba afectando a varias decenas de personas en Wuhan, todos trabajadores del infame mercado de mariscos del que se cree que se empezó a expandir la enfermedad, pero las noticias llegaban a cuentagotas y más como si estuvieran arrinconadas en una sección de sucesos que otra cosa. El tema empezó a ser serio a nivel mediático (en China al menos) cuando se descubrió que los contagios humano a humano eran posibles y rápidos, y ya la histeria se desató cuando empezaron a aparecer casos de coronavirus fuera de Wuhan. Para entonces, la situación en Wuhan ya empezaba a ser dramática.

Merece la pena anotar que China, como casi cualquier país de Asia Oriental, tiene experiencias pasadas con enfermedades respiratorias de esta índole, y no demasiado buenas. En el año 2003, la epidemia del SARS registró un 10% de mortalidad, matando a más de 300 personas y provocando serias secuelas desde el punto de vista económico. Esta circunstancia nos puede ayudar a entender las reacciones, tanto del Gobierno chino como de la ciudadanía en general.

-¿La información que recibimos en medios españoles es fidedigna?

-Los datos que se dan son, en efecto, fidedignos. Lo que ocurre es que el tratamiento, en mi opinión, no es el adecuado y el tono que los medios de comunicación están empleando para hablar de la epidemia considero que es exagerado y busca provocar la histeria en la población. He visto titulares que etiquetan a la epidemia del nuevo coronavirus como “mortal” y cosas del estilo, cuando es una enfermedad que registra una tasa de mortalidad del 1%, más baja que la de la gripe común por ejemplo, y matando principalmente a personas que ya tenían cierto historial clínico previo (personas mayores o con enfermedades), personas que habrían muerto igualmente de haber contraído una gripe.

-¿Qué peligros reales existen actualmente entre la población China?

-El gran problema de este virus es que, como ya han recalcado en muchos medios los expertos, es completamente nuevo, por lo que aún no existen vacunas ni tratamientos. Lo que más se teme es que la tasa de contagios crezca exponencialmente, sobre todo porque este virus ha elegido propagarse en el peor momento posible, en plenas celebraciones del Año Nuevo Chino y con cientos de millones de personas desplazándose por todo el país para volver con sus familiares. Por eso el Gobierno ha decretado alargar las vacaciones y retrasar el comienzo del nuevo semestre escolar, para retrasar lo más posible la operación retorno de Año Nuevo y darse tiempo a sí mismo para tratar de controlar el virus. La cuestión está en ver por cuánto tiempo puede la economía de China permitirse el lujo de tener al país prácticamente paralizado durante más de dos semanas.

-¿Ha cambiado tú día a día en este periodo de tiempo?

-Pues la verdad es que sí. El Gobierno está estableciendo controles de seguridad bastante más estrictos de lo habitual, la gran mayoría de los comercios están cerrados y la recomendación general ahora mismo es la de no salir mucho de casa más que para lo imprescindible, evitar aglomeraciones o reuniones con mucha gente y siempre, siempre, llevar mascarilla por la calle. El precio de la comida fresca también ha aumentado ostensiblemente, pues los cierres de ciudades han sido frecuentes estos días y, ante rumores y miedo colectivo, mucha gente ha hecho acopio de alimentos. Pero, en realidad, la situación no es tan mala y, si se adapta uno a las restricciones, se puede llevar perfectamente una vida normal, aunque tomando las precauciones lógicas y haciendo caso a las autoridades en todo momento.

-¿Crees que las autoridades de China están actuando de modo eficaz?

-Sí. Siempre se puede mejorar en el nivel de respuesta, pero creo sinceramente que las autoridades chinas están haciendo todo lo que pueden por contener el virus. Consiguieron aislar el virus en tiempo récord, algo por lo que han sido felicitadas internacionalmente, y las medidas que se están tomando en forma de cortes de carreteras, suspensión de transportes como trenes y demás, creo que entran dentro de lo lógico. Sí que tengo que darles a las autoridades un par de tirones de orejas en la responsabilidad que puedan tener ante el hecho de que Wuhan esté al borde del colapso en su sistema sanitario, con hospitales que trabajan día y noche con pocos medios para este tipo de emergencias y colas que duran días enteros. Pero, por otro lado, la respuesta de construir dos hospitales de campaña que van a aliviar la carga de los hospitales generales en más de 2000 pacientes ha sido ejemplar, y China tiene los recursos humanos para aplacar la epidemia con firmeza.

-¿Crees que en España (y Europa en general) estamos preparados para soportar una alerta sanitaria de tal magnitud?

-Yo creo que sí. España y el resto de países de la UE cuentan con sistemas sanitarios, públicos y gratuitos en su mayoría, cuya efectividad es mayor que la del sistema sanitario de China. Y tampoco sería la primera vez que España o la UE se enfrentan a una epidemia por lo que los protocolos de actuación creo que han de estar bastante bien definidos.

– ¿Qué mensaje mandarías a las personas que tienen actualmente familiares en China o personas que tienen planeado un viaje a China a corto plazo?

Si tenéis familiares en China, por favor, estad siempre en contacto con ellos y guiad vuestra atención más a lo que digan ellos que a los medios de comunicación españoles. Esta enfermedad no es tan grave como se está haciendo creer en los medios, tiene una mortalidad muy baja y, fuera de la provincia de Hubei, donde está el foco de la epidemia y cuya capital es Wuhan, la realidad es que las posibilidades de cogerla son relativamente bajas. Tened en cuenta que China es un país enorme. Si tenéis planeado viajar a China a corto plazo, yo recomendaría no hacerlo hasta que todos los servicios estén plenamente restablecidos. Principalmente, porque no va a ser un viaje muy interesante dadas las circunstancias. Pero, si se viaja igualmente, mi consejo es que se vigile constantemente el estado del vuelo antes de viajar, porque muchos vuelos procedentes de y con destino a China están siendo cancelados y, una vez en China, seguir escrupulosamente las indicaciones de las autoridades chinas, ponerse siempre la mascarilla, recordar que tomando las precauciones necesarias no tiene por qué pasar nada y, por supuesto, disfrutar del viaje.

Simplemente quería decir que la aparición de un virus así no es culpa de nadie. Nadie se lo merece y nadie merece, además, recibir actitudes racistas a causa de estas circunstancias. Pensad en que se están poniendo ciudades enteras bajo cuarentena (en mi opinión, de manera desmedida en la mayoría de los casos) y en que quienes están sufriendo lo peor de esta epidemia son los propios chinos, quienes en su mayoría probablemente no han oído hablar jamás del infame mercado de mariscos de donde se cree que salió del virus y, sobre todo, andad alerta porque los bulos, las desinformaciones y las teorías conspiranoicas están, por desgracia, a la orden del día cuando se trata de un tema como este.