Tradiciones de los difuntos en La Iruela

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JAÉN.- Muchas localidades y gentes de todo el mundo celebran el 1 de noviembre una fiesta muy entrañable y cercana por los que se fueron y solo permanecen en el recuerdo y el corazón. Cada lugar lo celebra fieles a sus culturas y tradiciones. En el Parque Natural de  Cazorla, Segura y las Villas, en un enclave lleno de fantasía y orgullo se sitúa La Iruela. Un  pueblo que emerge de la montaña con su imponente figura y con un castillo de cuento. Los lugareños rememoran una tradición olvidada en el tiempo y escondida en los baúles  y armarios de donde rescatan los candiles, lamparillas, ropas y calzados usados en los  dolorosos y señalados días de la pérdida de los seres queridos.

Todos ellos descansan desde tiempos muy lejanos en el cementerio de Santo Domingo,  protegidos por la fortaleza de las piedras, muros y torreón del impresionante y majestuoso castillo que sirve de puerta de entrada al Parque Natural de Cazorla, Segura y Las Villas y desde el cual se divisan increíbles vistas tanto de la localidad como de su entorno. El día de Todos los Santos muy especial para la localidad porque Inmaculada Cepillo, Raquel Lorente, Diego Soriano y Francisco de la Fuente, junto con la colaboración de Daniel Sánchez, alcalde del ayuntamiento, recrearon rescatando del tiempo por primera vez en tan  solemne lugar, una ceremonia de ofrenda y recuerdo de todos los difuntos. Un tributo que desempolva del  baúl y del recuerdo, la  tradición de las ropas oscuras como muestra de dolor, velas, flores  y un candil que se cuelga en la puerta del castillo, para indicar a  sus  moradores y habitantes  el fallecimiento de  algún vecino.