«Un gran sueño para un pequeño campeón»

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POR MARISOL ESCRIBANO, presidenta de Pídeme la Luna 

La otra tarde intentamos que la “sonrisa mágica” de Santi no desapareciera de su cara durante mucho rato, porque la Asociación Pídeme la Luna le iba a hacer un gran regalo, un regalo que le fuera a llenar de alegría y de ilusión y que a sus padres les hiciera olvidar por un rato que Santi está malito, aunque todos sabemos que muy pronto se pondrá bueno.

Se trata de un gran coche teledirigido, tan grande que no cabe por la puerta de la habitación del Hospital. Cuando Santi lo vio se le iluminó la cara. De por sí, Santi posee una “sonrisa mágica” que, junto a sus grandes ojos, hacen vibrar a cualquiera que lo mira, pero esta tarde era mayor, y habría que verlo cuando nos íbamos. 

Todo contento montado en su gran coche mientras lo dirigía su padre por el pasillo, porque Santi es tan pequeño aún que todavía no sabe llevarlo. Estamos seguros que a su papá también le habría gustado pasear por la tercera planta del Hospital, la de Onco-hematología infantil, montando en el coche porque también a él le hizo mucha ilusión.

Esa noche Santi durmió algo más nervioso, pero muchísimo más contento y feliz de lo habitual, porque sabía que en el pasillo, al lado de la puerta de su habitación, dormía su gran coche haciendo guardia junto con las enfermeras, esas personas que lo dan todo por los niños del Hospital de la forma tan cariñosa en que lo hacen. Ellas son el alma de la planta, bueno, estas noches serán ellas y el coche de Santi.
Santi, te queremos y estamos siempre contigo.