El Bosque de la Diversión, una repoblación para sembrar futuro en La Carolina

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JAÉN.- Sembrar y no solo para plantar las semillas que den vida a futuros árboles de gran porte, sino también para inculcar valores, remarcar la importancia del juego y del deporte y, sobre todo, para devolver al medio natural todo aquello que él nos da. Son los objetivos del “Bosque de la diversión”, una iniciativa de la Escuela Municipal de Deportes de Verano (EMDV) desarrollada en el campo de fútbol Ramón Palacios de La Carolina. 

“Dame un espacio y tiempo para jugar y montare mis propias historias” es el lema que acompaña al Bosque de la Diversión. Cada uno de los seis árboles plantados llevará el nombre de un deporte o actividad física y, también, el de un valor que encaje que los que ofrecen las disciplinas deportivas. 

“Queríamos hacer una repoblación en alguna zona desierta del municipio. Vimos que el campo de fútbol era el mejor lugar por varios motivos: no contaba con zonas verdes, estaba deteriorado y, al mismo tiempo, es un lugar vinculado a la actividad física. Por otro lado, también se utiliza en la EMDV para desarrollar juegos y otras actividades”, señala la concejala de Deportes, Carolina Rodríguez.

Así, niñas y niños, monitores y el artista local Manolo González se pusieron manos a la obra para realizar la repoblación. Al futuro bosque lo acompaña un moral diseñado por González. En su elaboración lo acompañaron los participantes de la EMDV. “El nombre lo han elegido  entre los menores y Manolo González. Estamos muy satisfechos porque encaja a la perfección con los valores que tratamos de transmitir en la Escuela Municipal de Deportes de Verano”, apunta la edil. 

Y es que la EMDV apuesta por impulsar el juego, las ganas de jugar y el valor del juego y el bosque cumple con ese ideario. “Nuestra idea inicial era nuestra idea de sembrar para devolver al medio aquello que le quitamos con el asfalto y el ladrillo y trasformar un entorno convirtiéndolo en un espacio de juego”, detalla Carolina Rodríguez. 

Lejos de convertirse en una iniciativa aislada, el bosque irá creciendo año tras año, pues el compromiso es que, en cada edición de la EMDV, los participantes sigan plantando árboles y contribuyendo a crear una gran zona verde en el municipio. 

En definitiva, en palabras de la concejala, es un proyecto a largo plazo a través del cual los niños y niñas de la EMDV siembran su futuro de forma simbólica. “Queremos que, cuando sean adultos, recuerden la importancia de jugar, al mismo tiempo que, en la infancia, se trabaja en el medio ambiente, en la recuperación de zonas verdes en las instalaciones deportivas y en convertir nuestras instalaciones en zonas agradables”, concluye Rodríguez.