OPINIÓN | «Ayúdame a morir con dignidad, amor»

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POR LUIS HEREDIA, abogado y escritor 

Sigo siendo tu princesa atrapada en mi cuerpo. La misma con la que un día caminábamos de la mano por parques y ríos de nuestra ciudad. La que te dijo “si” para siempre.

Ahora cuando me besas en la frente después de ayudarme en las tareas más básicas de un ser humano, después de haberme limpiado y ayudado a comer con dificultad, solo puedo darte las gracias con mi mirada llena de amor.

Y los dos sonreimos porque sabes lo que quiero. Vivo postrada, arropada por tí que ya te haces mayor y que cargas mi peso material y aquel oculto en lo más íntimo del ser humano. Solo los dos sabemos lo que es esto.

Sé que te costará verme partir, pero no hay mayor amor que el que vas a realizar por mí. Porque lo haces por amor y por respeto a quien tanto amaste cuando vivía, porque vivir así no es vivir.

No hablamos de un día aquí tumbada, ¿verdad, cariño? Son años y años sin que pueda decidir por mí, porque soy rehén de este cuerpo.

Sólo se mueven mis ojos, buscando tu mirada, agradeciéndote lo que vas a hacer. ¡Dame el vaso con la pajita y no temas! No voy a partir, voy a librarme de la cárcel que supone mi  cuerpo muerto, ese que no obedece a ningún deseo de mi cerebro.

Mañana la justicia te perseguirá, pero a tu lado ya libre yo caminaré. Y estoy segura que contigo miles de personas que piensan que uno debe decidir cuando partir.

Abriré conciencias para que conozcan que vivir así no es vivir, amor.

Mañana, cuando beba con tu ayuda, volveré a caminar de tu mano, la misma que me amó y me ayudó a liberarme de esta atadura, la misma que un día me acarició como ahora lo haces. Pero entonces te podía responder con mis caricias.

Sé que lo que vas hacer está penado. Pero no hay pena mayor en esta vida que ver sufrir a quien amas.

No parto, ahora estoy más que nunca junto a ti. TE AMO

PARA ÁNGEL HERNÁNDEZ, VALIENTE ROMEO. PARA  MARIA JOSÉ QUE AHORA BAILA CON LAS NUBES