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CULTURA.- Javier del Álamo se ha convertido en una de las más rutilantes promesas de la moda y lo hace, aunque parezca mentira, a sus 41 años. Reciente vencedor en la tercera edición de “Emprende Lunares”, la plataforma para jóvenes creador de Simof, su nombre, poco a poco, comienza a generar grandes expectativas con apenas tres años centrado en la costura y su segunda colección recién presentada.

El próximo día 1 de marzo tendremos la oportunidad de verla en Jaén, donde también estuvo su primer conjunto de creaciones, “Alma de luna”, su particular homenaje a la mujer. En este caso, vira de la elegancia rompedora del más riguroso negro hacia una colección en la que el blanco se combina con los tonos pastel (gris, marrón, azul). Lino, brocado, damascos; algunas gasas y mucho raso se componen en espaldas abiertas, volantes abullonados y superpuestos en capas, sobre todo en las mangas. Y mucha corsetería. Es su forma de aunar la creación flamenca más actual con su visión de la moda del Siglo de Oro, a donde nos transporta con “Dulcinea”, su segunda colección.

En ella ha volcado toda su peripecia personal, desde el paralelismo con la locura del personaje cervantino. Donde el ingenioso hidalgo veía gigantes, él ha visto las dificultades que se encontraba en el camino. Y es que es la historia personal de este creador la que atrapa: Con 36 años conducía camiones, cinco años después está a punto de consagrarse como diseñador. En medio de todo ello la fatalidad, una enfermedad degenerativa en la columna le obligó a dejar su trabajo y a replantearse la relación con su mundo. Casi como distracción ante su nuevo horizonte vital, y guiado por su amor a la artesanía, comienza la elaboración de complementos, momento en el que encuentra el apoyo y el interés por su trabajo de Pablo Lanzarote y Pepe Fernández “Sevillanía”.

Antes de darse cuenta sus complementos comienzan a verse por la Feria de Sevilla adornando algunos de los bustos y talles más distinguidos… Y así llega el momento de pasarlos en solitario, no ya como complemento al trabajo de otros; y empieza a confeccionar vestuario para lucirlos. Con la ayuda de profesionales, una rápida formación en la Universidad Popular de Dos Hermanas y, sobre todo, un profundo espíritu autodidacta empieza a perfeccionarse y es cuando lanza “Alma de luna”, finalista en un concurso de creadores en Doñana y en la pasada edición de la Flamenca Jaén.

Su peculiar andar, apoyado en su bastón como si se tratara de una lanza quijotesca, volverá a ajetrear el backstage de la pasarela jiennense cerrando el desfile de las jóvenes promesas que, sin duda, podrán encontrar en Javier un perfecto ejemplo a seguir.