MOTOR&SPORT | La muerte del inventor del automóvil a base de agua

0
222
Publicidad

Stantley Meyer inventó un sistema que utilizaba agua como combustible en un motor de explosión interna convencional, pero apareció muerto y su invento desapareció. Esta es su historia oficial y extraoficial. ¿Fue un fraude o un invento peligroso?. Treinta años de investigación permitieron a Meyer crear un dispositivo en el interior de un motor de combustión que producía hidrógeno y oxígeno de agua, usando electricidad, bajo los principios de la llamada electrólisis del agua. Sin ser científico su proyecto suscitó interés hasta en el Pentágono. Creo un pequeño vehículo que funcionó a agua y recorrió cien millas (160,94 Km) con un solo galón (3,79 litros). Presentó su invento y se lo consideró el segundo mejor inventor del siglo, detrás de Edison. Estaba listo para la producción masiva y terminar con el imperio petrolífero. Después de anunciar muchas veces que fue amenazado y negarse a vender su invento a corporaciones, el 21 de marzo de 1998 apareció muerto en un  aparcamiento de su ciudad natal, Grove City, Ohio. Tras afirmar que podría utilizar agua como combustible en lugar de gasolina, empezaron las dudas. La celda de combustible de Meyer supuestamente dividía el agua en sus elementos, oxígeno e hidrógeno. El hidrógeno, a continuación, era quemado para generar energía, un proceso que había reconstruido las moléculas de agua. Según el inventor, este dispositivo requiere menos energía que realizar para realizar la electrólisis que el utilizado por la ciencia convencional. Si el dispositivo hubiese trabajado como lo indicó violaría las leyes de la termodinámica, que permite la operación como una máquina de movimiento perpetuo. En 1996, Meyer fue demandado por dos inversores a quien había vendido su tecnología de pilas de combustible de agua. Su coche no pudo ser examinado por testigos ya que indicó que estaba bajo investigación del departamento de Energía y de Defensa de Estados Unidos. Su célula de combustible de agua más tarde fue examinada por tres testigos en los tribunales y encontraron que no había nada de revolucionario y simplemente estaba usando la electrólisis convencional. El Tribunal encontró culpable de fraude a Meyer y ordenó rembolsar a los dos inversores sus 25.000 dólares. Oficialmente Stanley Meyer murió repentinamente el 21 de marzo de 1998 después de cenar en un restaurante. Un informe de su autopsia llego a la conclusión que Meyer había muerto de una neurisma cerebral.

LA CONSPIRACIÓN

Algunos aseguran que fue asesinado por las corporaciones del petróleo. Tenía 57 años cuando murió supuestamente envenenado. Un día antes había firmado un contrato con el Ministerio de Defensa de Estados Unidos. Su hermano denunció tiempo después que tanto el vehículo, tipo Buggi y su equipo experimental fueron robados de su casa. Su desarrollo quedo en el misterio, como el fin de su vida. Seguidores de Meyer iniciaron la búsqueda del material robado y quieren retomar las investigaciones del inventor. Una tarea que involucra a científicos y fanáticos. El sitio oficial de Meyer asegura que su invento fue certificado correctamente y que los cargos legales en su contra no tenían fundamento. El profesor Michael Laughton, decano de ingeniería en Mary Collage, Londres, el almirante Sir Anthony Griffin, un ex controlador de la Marina británica y el Doctor Keith Hindley, químico investigador británico fueron testigos y se sorprendieron porque la célula de Meyer permaneció en frío, incluso después de horas de producción de gas, funcionando con pocos miliamperios en vez de hacerlo en amperios como la electrolisis convencional. Una historia un tanto  curiosa, mas en estos momentos donde las energías y los fabricantes de vehículos buscan la eficiencia alternativas a los combustibles convencionales. ¿Podría ser el agua una de ellas? Una pregunta que podrá tener respuesta en algún momento siempre que los interés ocultos lo permitan y la rentabilidad este asegurada.