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PROVINCIA.- Los Villares celebra, como cada año desde el siglo XVIII, la procesión de la Candelaria. La patrona del municipio, la Virgen del Rosario, recorre las calles de Los Villares junto a las madres y niños nacidos durante el año anterior y que son bendecidos durante la misa que precede el acto. Los pequeños acompañan a la Virgen cargados con pichones como la tradición manda y con una gran tarta que ofrece el Hermano Mayor con la colaboración del Hermano Mayor Infantil de la Cofradía de la Virgen del Rosario y que cargan los pequeños durante toda la procesión. Al finalizar el acto, la tarta es repartida en la Iglesia entre todos los asistentes.

El día de la Candelaria se celebra cada 2 de Febrero, cuarenta días después del nacimiento de Jesús, tiene como fin la purificación de la Virgen después de dar a luz, acto que hacía a la mujer impura y que tras pasar la cuarentena debía acudir al templo para purificarse y presentar al menor. Según cuenta la tradición en caso de ser niña no había que pagar nada, pero si era varón y primogénito, para poder recuperarlo, había que pagar una moneda de plata. La Virgen así lo hizo, ofreció a Jesús, al ser el primer varón de la familia y al no disponer de dinero, ofreció unos pichones, de aquí la tradición de usar estas aves en la procesión de la Candelaria.