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JAÉN.- El mandato de Cristo resucitado, “Id a todo el mundo y predicar el Evangelio” resonaba en los corazones y el ánimo de más de 2000 fieles que abarrotaban la Catedral de Baeza para asistir a la Eucaristía de inicio de la Misión Diocesana, en la fiesta del Bautismo del Señor. Llegados de todos los puntos de la geografía jiennense.

A las cuatro de la tarde se abrían las puertas de la Catedral Baezana. Protección Civil, la Policía Local y demás Cuerpos de Seguridad del Estado formaban parte del gran operativo preparado para esta ocasión. Llegaban a la ciudad patrimonio de la humanidad autobuses repletos de almas ilusionadas ante el reto diocesano, muchas acompañadas de sus párrocos. En total, casi un centenar de sacerdotes estuvieron presentes en la celebración eucarística.

Con la música de EscuchArte daba comienzo la celebración presidida por el Obispo. El presbiterio estaba presidido por la cruz de la misión. Don Amadeo, impulsor de este año misionero, comenzó su homilía describiendo la voz de Dios como la un susurro al corazón del hombre, “La verdad de Dios sólo necesita un susurro, Dios habla y sugiere al corazón”.

El Obispo del Santo Reino quiso precisar en sus palabras el sentido verdadero que hay en esta Misión diocesana. “La fe es un vínculo con Jesús que involucra a toda la persona; y sobre todo la fe abre a la misión que Cristo confía”.

Monseñor Rodríguez Magro concluyó su prédica evocando a María, Virgen de la Cabeza, “para que ella nos lleve al sueño misionero de llegar a todos. El presente de nuestra Iglesia va por la búsqueda de esa atmósfera de novedad misionera que necesitamos y por ahí ha de ir también su futuro”.

Al finalizar la homilía, el Obispo realizó el rito de envío a los sacerdotes presentes, que serán, a su vez, los encargados de enviar a los fieles de cada parroquia a llevar la Buen Nueva a todos.