OPINIÓN | «Esther»

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POR LUIS HEREDIA, abogado y escritor 

Desde luego estabas preciosa. Es increíble como en tí no ha hecho mella ella.

Te miraban tus hijas con cara de amor detrás del cristal y, también tu esposo.

Hay que ver querida amiga cómo ahora que ha empezado el año todos intentamos nuevos propósitos: adelgazar, dejar de fumar, hacer más ejercicicio y, tú sólo querías vivir.

Cuando te vas joven, cuando lo haces antes que tus padres invirtiendo el orden cósmico, todos nos preguntamos, todos: ¿Por qué?

Todos nos decimos por qué el ser humano es tan estúpido que no sabe vivir y tener otros propósitos diferentes al inicio del año más fáciles de cumplir: abrazar todos los días, besar a menudo, ayudar a alguna persona que lo precise de forma diaria sin que nadie lo sepa, sonreír a la vida, pasar más horas con los nuestros, dejarnos de tantas comodidades para tener más tiempo para nosotros y para ellos y, decir cuánto amamos a quienes nos rodean.

Seguimos intentando ser felices con nuestro cuerpo, con la imagen física que damos ante los demás, pero nos olvidamos de nuestro interior, de ser felices con nosotros mismos tal y como somos. Y tú sólo querías vivir…

Querida Esther, nadie se quiere marchar, nadie, y más cuando todavían depende de tí los frutos que dejaste por aquí; pero ayer cuando te ví tan hermosa rodeada de flores pensé en por qué somos idiotas y no sabemos que todo esto es efímero, que se termina en un segundo, que solo vivimos una vez y que la única verdad es que pronto o más tarde estaremos contigo allá donde hayas ido, quizás en las nubes, quizás siendo viento o mar enbravecido.

Hoy al verte con tus labios rojos pintados y tu cabeza rapada por mor de la quimio, he escuchado tu mensaje y deseo más que nunca vivir el tiempo que nos quede sin importarme nada más que vivir.

Es el último acto de la vida el tuyo, el que todos sabemos que está ahí y, seguimos preocupados por todo lo que no es nada, nada, nada.

Sé que te has ido acompañada por tus amores terrenales y quieres que lance un mensaje a los que todavía me leen: ¡Vivir! 

Así lo hago por tí, amiga, buen viaje.