OPINIÓN | “Andalucía, mi tierra”

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POR LUIS HEREDIA, abogado y escritor 

La bella. Donde están mis raíces. La alegría de España.

Ahora que ya nos hemos pronunciado en las urnas, ahora que de un lado u otro protestan por los resultados, quiero, brevemente, resumiros a los que nos vais a representar, lo que es Andalucía para el pueblo. Os cuento.

Andalucía es un atardecer en el mirador de San Nicolás, con el sol  poniéndose sobre la Alhambra y sus montañas nevadas a su espalda, pero también es un amanecer con cientos,  miles de personas corrientes que van en busca de su pan al mar verde de nuestros campos de Jaén.

Andalucía es un paseo por Sevilla, con el ruido de fondo del Guadalquivir, el barrio de Triana y la Macarena, la Giralda engalanada para el visitante, pero también son los miles de jóvenes con carrera que deben de emigrar a otros lugares porque no encuentran oportunidad aquí después de años y años de sacrificio.

Andalucía es la Mezquita y el puente romano de Córdoba, la gracia y salero de sus gentes, pero también es una Sanidad repleta de buenos profesionales sin medios, ni humanos ni técnicos, con salas de espera donde, por desgracia, algunos no llegan a ser atendidos.

Andalucía es mi Málaga y su alcazaba, la gracia malagueña y sus sonrisas, pero también es la alta tasa de paro que nos invade, que nos corroe, que nos mata el alma por dentro.

Andalucía es Almería y su desierto cuna de cine, pero también es el gran número de corruptos que sentados en un sillón, se han creído dueños de la grandeza de esta tierra.

Andalucía son sus gentes, su cante y algarabía, el sudor de miles y miles de personas a los que les cuesta mucho llegar a fin de mes. Andalucía es Cádiz y Huelva con sus playas y el Ayamonte, donde ver un atardecer de la mano de quien quieres, es tanto como tocar el cielo.

Andalucía son nuestra expresiones y culturas populares, la malaflollá que dicen en Granada, el boquerón malagueño, el “ni pollas” de Jaén, el estar en la edad del choco de Huelva, el “Miarma” sevillano, el “Cucha” almeriense por citar algunos, pero también es una Educación de nuestros niños dejada de la mano de Dios, una Educación en las escuelas donde sus maestros se ven sobrepasados en número por clases, donde a veces la impotencia, ante la falta de medidas, les puede.

Andalucía eres tú, político que nos vas a representar, pero también son cientos de personas que no nos queda más remedio que volver a confiar en vosotros, independientemente de que nos gustéis más o menos por el nombre de vuestras siglas de partido o vuestros ideales y pensamientos.

Pero por favor escuchar al pueblo.

Nuestra Sanidad, la Eduación en las escuelas, nuestras raíces y la emigración de nuestros cerebros a países donde si son valorados, la humillación que a veces políticos de tres al cuarto hacen de nuestros hijos, de nuestros dejes, de nuestra alegría.

Andalucía somos el orgullo de España en el exterior y tú, debes de velar por ella.

Andalucía es el paseo de unos padres con sus hijos de la mano viendo como el día los abraza y pensando que quizás, por una vez, solo por una vez, pensaréis en nosotros. Andalucía son nuestros mayores, que en ocasiones no pueden pagar por sus míseras pagas un asilo digno donde esperar el abrazo que expulse su soledad.

Queremos tener esperanza. Nos gustaría ver vacíos los comedores sociales, nos interesaría que ningún andaluz tuviera que marcharse de aquí, porque si somos rico en arte, ¡joder qué arte tenemos!, más ricos somos aún en ganas de trabajar y luchar por algo tan grande como nuestra tierra de bandera blanca y verde.

Nos levantamos, andaluces. Y gritaremos que somos únicos, porque los somos. Lo dicho. No olvidéis al pueblo.

Andalucía eres tú que me lees, aunque la política como a mi te importe bien poco, pero todos unidos, Jaén, Granada, Cádiz, Sevilla, Huelva, Córdoba, Málaga y Almería y sus pueblos y gentes, volveremos a ser grandes.