Una roca impacta con la atmósfera en Jaén provocando una brutal bola de fuego

0
1075
Publicidad

JAÉN.- Una bola de fuego sobrevuela el cielo de Jaén la madrugada del domingo. El Complejo Astronómico de La Hita, en la provincia de Toledo, registró el impacto de dos rocas contra la atmósfera procedentes de un cometa y la otra de un asteroide que han produjeron dos bolas de fuego sobre el sur de España. A las 2,08 horas de la madrugada del 11 de noviembre una brillante bola de fuego surcaba el cielo. Casi dos horas después, a las 4,11, se registraba otro fenómeno similar, aunque más brillante. Ambos fenómenos fueron grabados por los detectores que la Universidad de Huelva opera en el Complejo Astronómico de La Hita (Toledo) y en los observatorios astronómicos de Calar Alto (Almería), La Sagra (Granada) y Sevilla.

Estos detectores trabajan en el marco del Proyecto ‘Smart’, que tiene como objetivo monitorizar continuamente el cielo con el fin de registrar y estudiar el impacto contra la atmósfera terrestre de rocas procedentes de distintos objetos del Sistema Solar. Los dos evento han sido analizado por el investigador responsable del Proyecto Smart, el profesor José María Madiedo de la Universidad de Huelva. Este análisis ha permitido determinar que la bola de fuego que apareció a las 2,08 se produjo como consecuencia de la brusca entada en la atmósfera terrestre de una roca procedente de un asteroide a unos 72.000 kilómetros por hora. El impacto de la roca contra la atmósfera tuvo lugar a unos 90 kilómetros de altura sobre el noroeste de la provincia de Jaén, punto desde el que se movió siguiendo una trayectoria prácticamente vertical para finalizar a una altitud de unos 42 kilómetros.

La segunda de las bolas de fuego, observada a las 4,11 horas, tuvo su origen en el impacto contra la atmósfera de una roca desprendida de cometa a una velocidad algo mayor: unos 75.000 kilómetros por hora. El evento, por tanto, no guardaba ninguna relación con el registrado dos horas antes. En este caso la bola se fuego se inició sobre la provincia de Granada, a una altitud de 133 kilómetros sobre la vertical de la localidad de Almuñécar. Desde allí continuó en dirección noroeste para finalizar a una altitud de unos 79 kilómetros sobre la provincia de Málaga, prácticamente en la vertical de Antequera. En ambos casos las rocas se destruyeron completamente a gran altitud sin impactar contra el suelo.