OPINIÓN | “Remozada Carrera de Jesús”

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POR MANUEL VIVAS, escritor diletante  

La conocida y señorial Carrera de Jesús, en otros tiempos también llamada Arrabal de las Monjas o Juego de Pelota, ha sido remozada muy recientemente por unas obras de adecuación integral y medidas de limitación del tráfico llevadas a cabo por el Ayuntamiento de Jaén, lo que ha dado un atractivo distinto a una calle que forma parte indiscutible del casco histórico de la Ciudad y que estaba un poco olvidada.

 He de decir como breve apunte para centrar este artículo, que la Carrera de Jesús tiene su inicio al pie de la fachada meridional de la Catedral de Jaén y, describiendo casi el mismo trazado por donde discurría la vieja muralla árabe que cerraba la ciudad, finaliza en las inmediaciones del desaparecido Puente de Santa Ana. En la antigüedad fue una importante vía de comunicación y transito que discurría fuera de la línea de muralla y a partir del siglo XVI sería el eje vertebral donde se construyeron grandes residencias palaciegas y conventos hacia el arrabal y zonas de huertas próximas al Barranco de los Escuderos; otorgándole junto con la cercana presencia de la Catedral, un cierto aíre de nobleza y religiosidad a un nuevo espacio que se abría en aquellos tiempos al crecimiento físico de la ciudad.   

Considero es de justicia reconocer que la Carrera de Jesús, tras las recientes obras de reestructuración, ha ganado mucho en su adecuación urbanística, belleza y atractivo para el disfrute y paseo sosegado de los ciudadanos por un espacio peatonal cargado de historia y tradición, pues no debemos olvidar, que esta calle cobra suma importancia dentro de un entorno en el que converge el principal centro de organización política, religiosa y social de la capital, a un paso de la Catedral a la que siempre resalto por su valor arquitectónico, pero también, porque en ella se custodia la reliquia más preciada y venerada de los jiennenses, el Santo Rostro del Señor,  por ende, uno de los lugares de peregrinación y de mayor atractivo turístico que atesora la ciudad. 

Es por ello que, a partir de ahora, tanto el Ayuntamiento como la Diputación tienen la obligación institucional de hacer todo lo posible para conseguir dinamizar esta zona tan emblemática, propiciando un mayor interés social, turístico y cultural hacia la Carrera de Jesús y sus alrededores. También materializando políticas que revitalicen e interpreten un recorrido histórico-cultural señalizado por un entorno que –sugiero-  podría comprender el perímetro de las calles Almenas, Ramón y Cajal, Francisco Coello (popularmente conocida como calle Llana), Los Peñas, El Pozo, Cañuelo de Jesús, Fajardo y Camarín de Jesús, con sus perpendiculares Abades, Julio Ángel, Príncipe Alfonso, Espiga y García Requena, donde en todas ellas existen innumerables casas solariegas, palacios y conventos, con una distribución, historia y belleza urbanística inigualables. 

Sería también imprescindible la implicación de colectivos culturales y vecinales que, desde ya, podrían aportar su granito de arena y colaborar al interés social y al llamado de las instituciones para adecentar fachadas de viviendas, embellecer ventanas, balcones y terrazas con floridas macetas. Con muy poco esfuerzo se podría reinventar muy favorablemente este recorrido turístico y cultural por un entorno antiguo de gran valor, que a todos beneficiaría, hasta concluir en el eje vertebral de la Carrera de Jesús. 

¡Que más decir de la Carrera de Jesús!. Sobre cualquier comentario sólo con recorrerla  plácidamente valorando su encanto, conociendo su historia y apreciando su monumentalidad: La rehabilitada Casa-Palacio del Conde de Corbull (hoy Residencia de Mayores); los abovedados locales de artesanos del viejo Campillejo de San Sebastián (hoy Cantón de Santo Tomás) donde se conservan varios lienzos y torreones cilíndricos de la antigua muralla árabe; el Palacio del Vizconde de los Villares o del Conde-Duque, aún pendiente de reconstrucción; el barroco Monasterio de Santa Teresa de Jesús, donde las Carmelitas Descalzas guardan celosamente un manuscrito original del Cántico Espiritual de San Juan de la Cruz que debería ser mostrado a los fieles; el imponente Torreón del Conde de Torralba y su conjunto porticado, así como, el Camarín de Jesús en la Iglesia de San José del desaparecido convento de Carmelitas Descalzos, rodeados de esos viejos cantones que tantas veces en las oscuras y devotas madrugadas de Viernes Santo, a su paso por la Carrera de Jesús, arropan entre sentimientos e hileras de cirios penitentes el dolorido caminar de Nuestro Padre Jesús “ El Abuelo”. 

Pero antes de concluir retorno al Torreón del Conde de Torralba, ya que se trata de un conjunto histórico del que muy poco se ha dicho y conoce el común de las gentes. Llama más la atención del turista que visita la ciudad, que del oriundo que a diario vive en ella, quizás sea por esa falta de atención y valor que nos producen las cosas que vemos y tenemos a nuestro alcance, o por ese rasgo tan nuestro a desmerecer lo propio.  Lo cierto es que es un gran torreón de origen árabe que tenía como misión vigilar y proteger la desaparecida Puerta de Granada, reformado después en época cristiana tras la conquista definitiva de Jaén por el Rey de Castilla Fernando III “El Santo”, hasta alcanzar sus actuales características entre los siglos XIV y XV.

Al tratarse de un edificio de propiedad municipal, en muy buen estado de conservación y  sin tener ningún uso específico conocido, debería ser recuperado por el Consistorio, realzada su belleza con una buena iluminación exterior y puesto en valor para uso y disfrute de todos los ciudadanos. Se me ocurre  –apunto también esta idea-  que podría ser el lugar perfecto para albergar la Oficina de Información y Turismo que hoy se encuentra ubicada en un bajo pequeño y poco atractivo de la calle Maestra. A su vez el torreón es un privilegiado mirador de altura hacia la Catedral, Cruz del Castillo, Barrio Alto de la Merced y hacia la propia Carrera de Jesús. Como telón de fondo, un paisaje natural de montes, campos y olivos que no dejaría impasible a nadie.  ¡¡Amo a mi ciudad sin límites y soñar no me cuesta nada!!.