OPINIONES | “Perdedores”

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POR LUIS HEREDIA, abogado y escritor 

Yo soy un perdedor. Lo soy. Y por ello muchas veces se nos muere el alma.

Perdí desde el mismo momento en que pensé que esta vida consistía en competir con  todo, con todos. Y no recordé que la mejor competencia consistía en ayudar a los demás más que otros.

Desde el mismo  instante en que quise tener los mejores hijos en los estudios, en el deporte, en la vida. Y precisamente me olvidé de que lo mejor era tener a mis hijos.

Fui un perdedor cuando quise llevar la vida de los demás y no supe llevar la mía.

Soy un perdedor desde el primer segundo en que creí que todo lo que tengo, amor, amigos, familia, es para siempre. ¡Qué equivocado estaba ahora que ya crecí y aprendí que en un segundo se pierde el amor, los amigos, la familia!

Perdí cuando guardé rencor por  unas palabras mal dichas, por una mirada estúpida y no supe hablar con él o ella. Y la vida se los llevó sin poder dialogar sobre esas palabras o esa mirada.

Soy un perdedor desde el milimétrico instante en esta vida en que quiero ser alguien ante los demás, y me olvidé que lo mejor es ser humilde y tender una mano. Ahí otra vez nace el alma que nos quema por dentro y nos lleva a túneles oscuros.

Perdí cuando creí que el amor era para siempre y no supe regarlo.

Hoy quiero empezar a ganar.

Me olvidaré de querer que aquellos que han crecido junto a mi sean los mejores en todo, de esas palabras que separan familias, de esa mirada que realmente no conduce a nada, de gestos que se pueden hablar.

Empezaré a cuidar lo que tengo, dando igual si son lo que yo quiero que sean o no, sabiendo que están aquí, conmigo.

Aprenderé que un segundo no es una parte de un minuto, ni de una hora, sino que puede ser el fin de quienes más quiero.

Entonces aprenderé a ganar, claro. Hoy soy un perdedor, pero ahora, en un instante, en un segundo, intentaré volver a ganar. Y es fácil. Basta con mirarnos por dentro, respirar hondo, y decirle a quienes nos importa que no importa nada, solo ellos, solo ellas.

Acabo de empezar a ganar.