OPINIÓN | «Guerreras de rosa»

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POR LUIS HEREDIA, abogado y escritor

Te equivocaste maldito escorpión. 

Picaste allá donde la vida nace y te confundiste pues jamás podrías entender la fuerza que ellas atesoran. 

Ahora están en el laberinto, llenas  de quimio y de cirugía pero que ellas transforman en rosas para tranquilidad de los que las rodean. ¿No te diste cuenta que el alma de las Princesas y Reinas que ahora luchan por salir de tí es inmortal? 

Y, junto a ellas, guerreros y guerreras que las acompañan en su pelea por encontrar la vida y que no se separarán de su lado, dándoles la mano para combatirte entre todos. 

Habrá días en que la fatiga y los productos que profanan sus cuerpos les hagan venirse abajo, pero idiota escorpión, ellas están hechas de otra pasta sí, de otros ingredientes que las harán renacer y crecerse frente a ti para salir del calvario en el que has convertido sus vidas. 

¿No te das cuenta de su fuerza? 

Alzarán sus puños rosas para golpearte en donde más te duele y asi sacarte de sus cuerpos y lo conseguirán, vaya si lo conseguirán. Hoy quería acordarme de ellas, de las Princesas y Reinas que nos han dado la vida y que ahora tragan nudos de dolor para vencerte porque sé que lo harán. Y entonces alzarán sus brazos victoriosos para con su ejemplo dar ánimos a otras donde irás a picar. 

Maldito escorpión, sí maldito, te equivocaste al picar en las sonrisas dulces, en las palabras amables, en quienes nos criaron con tanta pasión que no se entendería la vida sin ellas. A partir de ahora te vamos a prevenir acogiendo los consejos de quienes saben por dónde andas, siguiendo sus pautas. Y yo os digo, os dicen quienes os quieren: Estamos juntos y juntos lo vamos a vencer aún cuando sea necesario extirpar aquello donde muchos nos dormimos repletos de tranquilidad con vuestros abrazos. 

Llegarán momentos de miedo, de tristeza, pero nunca de soledad. Allí estaremos. Allí estarán los vuestros, allí estaréis vosotras, mirando a los cables y tubos que inyectan vida en vuestros brazos para saber que tras ellos, os espera otra vez la vida. Estamos con vosotras. Seguir luchando como sólo vosotras sabéis hacerlo, sonriendo con esa cabecita pelada  a la que llenaremos de besos, abrazando con esos brazos llenos de picaduras de las agujas que buscan vuestras venas. 

 Sois ejemplo y pisotearéis, vaya si lo haréis, al maldito bicho. 

Desde aquí os lanzamos nuestro aliento de ánimo y, si me lo permitís, de admiración por vuestra fortaleza rosa. 

Y cuando os levantéis porque habéis vencido, os esperaremos con ganas tremendas para deciros: Gracias por dar la vida y, ante todo, por pelear por la vuestra.

Para las Princesas y Reinas que están en el laberinto.