MOTOR&SPORT | «Cuando el alcohol se transforma en muerte»

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Sin hacer uso de estadísticas que no conducen más que ha comprobar le necedad y falta de responsabilidad de los que creen que el alcohol y el volante pueden conducir juntos, HoraJaén Motor&Sport se une al dolor de las víctimas del despropósito, de las heridas y en el peor de los casos, de la propia muerte que como víctimas sufren y pierden el futuro. Para aquellos que aún piensan que un poco o un más de alcohol no merma la capacidad y atención y que alardean con la famosa frase “Yo controlo”, aparece el “después” y sus consecuencias. Los valientes e irresponsables que saben de sobra que el alcohol se transforma en sangre y que los actos traen consecuencias habría que llevarles a los Hospitales y cementerios para que comprobasen el dolor que causan a personas que nada tienen que ver con la manera particular de divertirse y no solo arriesgar su propia vida, de trasladar el daño a sus familias. Peor aún, el angustioso dolor que causan a sus víctimas inocentes y a las familias de las mismas cuando se aferran a las bebidas o cualquier tipo de drogas que determinan la responsabilidad al conducir.

No vale ningún argumento anterior a los hechos, no sirven las excusas ni las causas que llevan a beber antes de ponerse a los mandos de cualquier vehículo. No deja de ser un acto de nula valentía anulando los sentidos y dejando en manos del destino aquello que pueda ocurrir después. El alcohol mata, hiere y deja secuelas irreparables a todas las partes. Si hay alguien damnificado es la parte que sin tener nada que ver con los irresponsables, entierran a sus amigos, familiares, hijos e hijas, esposos y esposas. Tal vez la solución sería la responsabilidad del ser humano, a veces tan irresponsable como inhumano. Por desgracia eso ocurre pocas veces y siempre después de provocar el fatídico accidente. El grado de valentía que genera la bebida, la inexcusable falta de sensibilidad y sentido, la ausencia del control de la situación hace posible que las estadísticas, además de ser número, son una trágica realidad. Mientras no se sea capaz de entender el valor de la vida, sobre todo la de los demás, no queda otra que al menos pagar el coste. No puede ser que matar salga barato y menos cuando los que pierden a sus seres queridos llevaran el dolor para siempre. Cuando el alcohol se transforma en sangre, no valen las excusas, no vale la valentía que produce estar bajo los efectos de sustancias y la bebida. Cuando el dolor y la impotencia inundan el alma, la única paz que queda es la Justicia. SI BEBES, NO CONDUZCAS, POR FAVOR.