Publicidad

POR LUIS HEREDIA, abogado y escritor

Extraño calificativo para algo a lo que tanto tememos. Os explico…

Hay en Jaén un hospital situado frente al Castillo de Santa Catalina. Le llaman el Neveral. Una carretera en forma de serpiente salpicada del verde de los árboles que la circundan lleva hasta él. En el cruce de su parte intermedia hay una bifurcación. A la derecha está la vida, el Castillo, el lugar al que tantas y tantas veces hemos subido para ver nuestra ciudad, con el primer amor, con los amigos, con la familia…a la izquierda en el cruce está el hospital. Está la unidad de paliativos, de enfermos terminales.

Hasta allí lleva en muchas ocasiones la vida, que está a la derecha, pero que en un instante se tuerce y terminas tus horas hacia la izquierda, en él, rodeado de ángeles: enfermeras, celadores, médicos que intentan por todos los medios que el paso al otro lado de tu ser querido sea lo menos traumático posible. El Neveral es la antesala del cielo. Hay ángeles en la tierra. Son ellos, los profesionales a veces ninguneados por el Estado que nos tienden una mano para acariciar nuestro dolor.

Allí por circunstancias de esta vida estuve hace poco y, conocí la belleza de la muerte.

No me duele decir esto cuando ves que a quien has amado tanto en vida, quien te condujo de la mano por los vericuetos de esta existencia, sufre, se convierte en un trapo que solo respira, que debe ser aseado, anestesiado, dejando que pase al otro lado despacio, con el menor sufrimiento posible, rodeado de los suyos.

¿Es bella la muerte en estas condiciones?

Es un pasillo largo en la primera planta. Los ángeles visten de blanco y siempre tienen una sonrisa para la muerte. Ayudan, te dan consuelo, aprendes a conocer más que nunca que esto es la parte de la vida que nos espera, quizás no allí, pero sí el fin. Seas quien seas, tenga lo que tengas. Nos espera. Y en ocasiones como la que viví la aprecias bella: La muerte. No gusta a nadie ver a quien amas así, respirando, solo respirando, solo respirando…

Mientras tanto vivir, amar, besar, abrazar, no seáis imbéciles.

En ocasiones la muerte es bella, la agarré de la mano y dejé que viniera a por la vida. Es duro, pero es así.

Y aprendí que hay que vivir el ahora. El pasado no existe y el mañana, el mañana menos aún.

En ese pasillo podemos terminar cualquiera de nosotros. Pero desde aquí  os digo que no os preocupéis. Que seréis tratados por seres mandados desde otro lugar para que la estancia allí no deje el trauma que ella desea dejar en nosotros. 

Hoy escribo para vosotros los ángeles del Neveral.

Hoy escribo para ti que me lees también. 

Recuerda…

Acuérdate de vivir, mientras sea posible. 

Amar, besar, abrazar…Es fácil. Los ángeles del Neveral lo hacen y a veces no les damos ni las gracias. 

Hoy os la doy desde aquí por mí y por muchas familias que salieron con dolor de allí pero agradecidos por vuestro trato.

La muerte es bella, en ocasiones así es. No hablo de la muerte traicionera, la que llega sin avisar. Hablo de aquella que desde hace ya un tiempo está diciendo que está aquí y te convierte, los convierte en seres inertes aún con vida. Por eso, solo por eso, acuérdate de besar ahora que puedes. Yo hoy no puedo besarlo.

PARA LOS PROFESIONALES DEL NEVERAL, MI RECONOCIMIENTO