San Felipe pide más inversión en accesibilidad en el barrio

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JAÉN-. El PSOE se ha reunido hoy con vecinos del barrio de San Felipe para informarles de que el Ayuntamiento de Jaén ha decidido optar al programa de ayudas para la Regeneración de Espacios Urbanos de la Junta tras la moción socialista presentada en el pasado pleno y que el PSOE mantiene su propuesta de que este barrio sea uno de los prioritarios en la atención para la eliminación de algunas de sus muchas barreras arquitectónicas. Millán ha estado acompañado por miembros de su Ejecutiva y concejales y por representantes de las federaciones vecinales Más Voluntades y Ciudadanos por Jaén, Guadalupe Espinosa y Antonio Guerrero, respectivamente.

Millán ha recordado que el Ayuntamiento no había mostrado interés por concurrir a este programa, cuyo plazo de presentación de proyectos termina el 16 de agosto. Fue a raíz de la moción socialista en el pleno de ayer cuando finalmente y por urgencia se acordó presentar proyectos consultando a los colectivos vecinales. “Estamos a favor de que con cargo a estas ayudas se estudien cuantos más proyectos mejor. Eso sí, entendemos que la singularidad de las necesidades de este barrio de San Felipe, plagado de escaleras y rampas con inclinación imposible y una población muy envejecida, encajan a perfección en la filosofía del Programa de Regeneración Urbana de la Junta. El margen de tiempo para presentar proyectos es además muy corto”.

El secretario general del PSOE ha destacado que son más de 250.000 euros los que el ayuntamiento puede obtener con cargo a esta convocatoria y la financiación municipal sería de menos de un 30% puesto que el 70% restante corre a cargo de la Junta. “Lo importante es que hayamos puesto sobre la mesa que estas ayudas están ahí para atender problemas de nuestros vecinos y que un ayuntamiento tiene que hacer un esfuerzo para aprovecharlas”, subraya.

Grandes barreras arquitectónica

Algunos de los vecinos de San Felipe han querido contar su día a día en un barrio con grandes barreras, situado a medio camino entre el centro de la ciudad y las faldas del Castillo. Dolores Contreras recuerda que lleva 60 años viviendo en el barrio “y de aquí no me quiero mover”, pero explica que le resulta muy complicado bajar todos los tramos de escaleras que tiene desde su casa hasta el centro de salud, la tienda de alimentación o la farmacia. Reconoce que las rampas son imposibles por la inclinación tan extrema que tienen y señala que raro es el día en el que no hay una caída.

María José Franco, otra vecina con movilidad reducida, pide al Ayuntamiento “que arregle el terreno, porque mis piernas no tienen arreglo”. Cuenta que los escalones de algunas escaleras tienen una altura demasiado elevada como para que una persona mayor pueda levantar las piernas con comodidad al subirlos y dice que además de que las rampas no sirven para nada, muchas de ellas no tienen ni barandillas para agarrarse al bajar o subir. La única salida de estos vecinos para transitar hacia la zona baja del barrio, la que colinda con el Seminario y la rotonda de La Glorieta es armarse de paciencia y mucho cuidado para hacerlo por el trayecto más corto o dar un rodeo de casi dos kilómetros a pie o en autobús por la circunvalación.