«Los portugueses no tienen muchos motivos por los que envidiarnos»

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Imagen de una de las calles de Lisboa. FOTO: MJ García
Imagen de una de las calles de Lisboa. FOTO: MJ García
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María José García (LISBOA).- Portugal. Tan cerca, pero a la vez tan lejos. Su capital, Lisboa, está de moda. La ciudad del fado es la protagonista de un redescubrimiento por parte del mundo entero. Una metrópolis que a ratos deja de serlo a la hora de adentrarse por sus calles empedradas y agónicamente empinadas, sus casas azulejadas y su gente sencilla.

En este ambiente, multitud de españoles han emigrado al país vecino en busca de una oportunidad laboral que en España les es negada a pesar de la alta cualificación que la abrumadora mayoría de ellos posee.

Es el caso de los jienenses José Alberto Arias (30, Bélmez de la Moraleda), Manuel Solas (31, Jaén), Raquel Sánchez (35, Linares) y Óscar Marín (Linares), que llevan entre dos y cuatros años en tierras portuguesas.

¿Por qué Lisboa?

Para José Alberto, que vino por primera vez en 2012, “fue un flechazo, me pareció una ciudad acogedora. El día que decidí emigrar fue el primer y único destino que me vino a la mente”.

Por su parte, la primera opción de Manuel fue Alemania, pero “me surgió la oportunidad y me decanté por esta ciudad. Por cercanía, decidí probar”.

La proximidad de Lisboa también fue un factor decisivo para Raquel y Óscar, “además de por su belleza, encanto, seguridad y la armonía entre las diferentes culturas que la habitan”.

¿Os costó tomar la decisión de emigrar?

Afirman que emigrar no les conllevó un gran esfuerzo: el desempleo acuciante, la pérdida de un ser querido o un descalabro sentimental son algunas de las razones por las que estos jienenses decidieron dar el paso de abandonar su tierra y probar suerte en un país desconocido.

Según Raquel, “necesitaba un cambio y sabía que nunca mejoraría quedándome donde estaba, así que en dos semanas hice todos los preparativos y me marché”.

¿A qué os dedicáis?

Manuel y José Alberto trabajan de teleoperadores, aunque este último lo compagina con su oficio de escritor para distintos medios de comunicación.

Óscar se encarga de los asuntos de facturación de Galp España y Raquel ha sido asesora comercial de Vodafone, aunque actualmente se encuentra desempleada.

<<Los portugueses son mucho más reservados que los españoles>>

¿Os costó adaptaros a la vida lisboeta?

Todos coinciden en que es de gran ayuda la semejanza que existe entre ambas lenguas, un elemento clave para una integración rápida. “Los portugueses te lo ponen muy fácil, si no te defiendes con el idioma puedes hablar en español y hacen lo que está en su mano por ayudarte y entenderte”, afirma Óscar. 

Para Manuel el principal obstáculo es que su círculo de amistades lo conforman solo españoles y “es complicado hacer amigos portugueses”.

José Alberto rememora sus comienzos y reconoce que el primer año fue muy duro “por el poco dinero, el aislamiento y el mal alojamiento”.

También Raquel coincide en que en un principio le costó adaptarse a la vida de la ciudad por “las esperas, el transporte público y los horarios”. 

<<Echo mucho de menos el tapeo y los bares de Jaén>>

¿Os sentís integrados en Portugal?

“Me siento tan adaptado como puede sentirse uno en una capital. Resulta difícil entrar en la vida de los portugueses, que en ese sentido son mucho más reservados que los españoles”, cuenta José Alberto.

“Sí, aunque es verdad que no me esfuerzo con el idioma como ellos lo hacen conmigo”, reflexiona Raquel.

Óscar lo corrobora, “te hacen sentir uno más”.

Sin embargo, Manuel no se siente del todo integrado. “Es cierto que no tengo amigos portugueses, aunque es verdad que en el día a día a la hora de hacer recados o gestiones me siento muy cómodo”.

¿Qué es lo que más echáis de menos de Jaén?

Aquí todos coinciden en lo que todo emigrante añora cuando se encuentra lejos de su tierra: la familia, los amigos, las mascotas y la comida, por supuesto. “Echo mucho de menos el tapeo y los bares de Jaén”, reconoce Raquel.

<<Importaría la educación y el respeto del portugués>>

¿Qué cosas de Portugal traerías a España?

“El café portugués y el pan son deliciosos, véase el pão de Deus. También la versión original en el cine y la televisión que ha facilitado tanto los idiomas a Portugal”, dice José Alberto.

“La educación y el respeto del portugués”, según Manuel y “puestos de trabajo”, opina Óscar.

¿Tienes pensado volver?

Hay unanimidad: ninguno se plantea volver a Jaén a corto plazo. “Mi idea es quedarme un par de años más y ver si España mejora en cuanto al trabajo”, afirma Raquel.

Manuel cree que “de momento no y mucho me temo que cuando abandone Lisboa no será para ir a Jaén, ya que no hay trabajo en la región”.

<<Los portugueses no tienen muchos motivos por los que envidiarnos>>

¿Aconsejarías a tus conocidos emigrar a Portugal?

“Sin duda. Es un país muy cercano al nuestro y excepto en la sanidad, donde están bastante mal, en todo lo demás no tienen muchos motivos por los que envidiarnos”, piensa Manuel.

“Depende. Con un buen trabajo y sueldo, sin lugar a dudas, ya que el coste de la vida se ha disparado. De todas formas, el simple hecho de venir ya compensa porque Portugal, sus dulces, su historia y su fado parecen tomarse la vida con su propio ritmo”, dice José Alberto.

Raquel no titubea. “Si quieren comenzar una nueva vida este sitio es maravilloso, incluso para venir sola como hice yo. Además, la mayoría de los gastos son asequibles, excepto la gasolina y la vivienda que se está encareciendo”. 

De igual forma opina Óscar. “Recomiendo Lisboa cada día. Tenemos la facilidad de conocer otras culturas y formas de vida debido a la mano de obra cualificada que tenemos en España y que es deseada por muchos otros países. Emigrar aporta mucho y te convierte en una mejor persona”.