OPINIÓN | «Siete espadas para el Trono de Hierro de los Populares»

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POR MANUEL PALOMARES, doctor en Derecho

Aunque comienza el verano, el invierno ha llegado  tras la caída del Rey Mariano y la dejada de espada en vaina de Feijoo, Pastor y  De la Serna. Así las cosas, el trono de hierro del Partido Popular queda sitiado finalmente por siete precandidatos que, como diría Tolkien, ofrecen “forjar la espada rota para volver a reinar” con un amplio  y variado abanico de opciones e ideologías de centro derecha.

Unas por todos conocidas como las Khaleesis Soraya Sáenz de Santa María y María Dolores de Cospedal, ex número dos del gobierno una y del partido otra. El resto, más desconocidos pero no menos aspirantes,  José Manuel García-Margallo, José Ramón García Hernández, José Luis Bayo, Pablo Casado y Elio Cabanes, por orden de presentación de sus postulaciones. 

Atrás quedan los apacibles congresos ordinarios a la búlgara en que imperaba la unanimidad por lo que esta numerosa concurrencia se convierte en un hito histórico del partidismo del país, algo que desde luego refuerza la democracia interna en un partido que no es una horda desbandada sino un sofisticado ejército político esencial en el panorama electoral español por el sector conservador que ampliamente representa. Fundado en mayo del 77, más de 30 años de historia y evolución, 4 legislaturas gobernando España y 865.000 afiliados, o lo que es lo mismo, el mayor partido nacional en afiliación y militancia activa. 

Comenzando la panorámica general de los contrincantes  comenzamos con Margallo, Maestre mayor, ex Ministro de Exteriores y defensor firme del “Gibraltar Español”, fue el primero en desenvainar y presentar  un programa con líneas de unidad, patriotismo fundamentado, pragmático y de centro reformista. Su candidatura no sorprendió por las muestras de liderazgo que ha ido lanzando en los últimos meses y cuenta con la ventaja de que quien pega primero pega dos veces, por lo que luce el tercer puesto en las encuestas y la medalla de favorito intelectual. 

Seguidamente apareció en escena el diplomático avilés José Ramón García, uno de los perfiles de mayor formación académica no impugnada, diputado y secretario de relaciones internacionales, soldado Stark obediente, inmaculado disciplinado y con oficio que quiere disputar la vara de mando con un perfil flexible e intermedio, entre la experiencia y el frescor regenerador de corte neoliberal escorado al centro.

Muy similar situación comporta la candidatura del valenciano José Luis Bayo, derecha cristiana moderada y conocedor de la fontanería del partido que ha vivido desde Nuevas Generaciones, el filial de la formación política, un aprendizaje a la sombra de los valores puros de la ilusión en el cambio. Esgrime el proyecto “Iniciativa Regeneración” que desde siempre ha trabajado desde que comenzaron los varapalos judiciales en su comunidad. Sin duda un Jon Nieve, el Lord-Comandante Guardián de la Noche que, pese a su discreción y novedad, llega con la precandidatura más preparada, afilada, limpia y regeneradora que viene desde las bases más profundas del partido para conquistar de abajo a arriba.

Por otro lado, Pablo Casado, ex mano del Rey Mariano, siempre ha sido un candidato proyecto o de probeta, el caminante blanco de Ciudadanos y achacado de versión aderechada de Rivera. Segundo favorito en encuestas pese a sus heridas sangrantes: el no poseer oficio ni conocer profesión fuera de la política y el tema de los másteres en Harvard que resultaron ser de Aravaca “Haravacard”, 22 asignaturas convalidadas de las que no aparecen actas de convalidación y otra serie de irregularidades. Representa caras nuevas, juventud, desparpajo, locuacidad y futuro sin mojarse ideológicamente al presentarse como la opción más transversal y “para todos” de todas las que se ofrecen.

Al día siguiente, y casi a la misma hora, se presentaron las Abogadas del Estado, rompedoras de cadenas, fraguadas en mil batallas y con cicatrices de la experiencia, madres de dragones, las que no arden. Una de la Casa Santamaría y otra de la Casa Cospedal. Sin duda dos perfiles férreos en la vida política y estatal de España en la que podría decirse que si Cospedal equivale a Margaret Thatcher, Soraya equivale a Angela Merkel.

 A favor de María Dolores de Cospedal se encuentran personas y razones. Personas como los ex ministros Tejerina o Zoido junto con miembros de la alta ejecutiva nacional y razones a valorar como el renunciar a la Secretaría General para garantizar su imparcialidad y fair play sin controlar el aparato. Ideología conservadora tradicional, humanista y monárquica que de momento queda en el cuarto lugar por los encuestados. Paralela a Cospedal, pero a la cabeza de todas las encuestas y apuestas, la ex vice Presidenta Sáenz de Santamaría. Una jurista vallisoletana, acompañada también por pesos fuertes como el ex Ministro De la Serna y que ofrece una alternativa enérgica, apasionada y garantía de debates ganados por su experiencia como comunicadora, parlamentaria y  docente. Nunca se ha definido pero podría calificarse como tecnócrata y europeísta. 

Finalmente encontramos a un espontáneo inesperado, el último que ha acudido a la arena congresual extraordinaria, Elio Cabanes, concejal de un pueblo valenciano de 2.000 habitantes en el que gobierna Compromís. Podría ser en Juego de Tronos el Matareyes Lannister dada su crítica afilada contra Mariano Rajoy dado que no ha tenido escrúpulos en manifestarla en sus redes sociales tras su derrota en la moción de censura.

El reglamento de este congreso XIX es a dos vueltas. Primero dos urnas en que se vota al precandidato y otra para votar a los compromisarios y una segunda vuelta en la que los compromisarios votarán a los precandidatos más votados en la primera urna. La sorpresa puede venir si en esa primera urna un precandidato obtiene más del 50% de los votos y 15 puntos de diferencia respecto al segundo más votado, lo cual le convertiría en ganador ipso facto, reto factible al que se lanza de cabeza el equipo de Santamaría para así consolidar su victoria a un solo golpe, lo cual le daría un plus de liderazgo.

A la espera de conocer el resultado el 20 y 21 de julio, tienen hasta el 4 de ese mes para debatir y presentar en campaña electoral interna el proyecto de país que anhelan cada candidato, pero también es una oportunidad brillante para ofrecer propuestas en el terreno de la justicia y la legislación al ser casi todos los candidatos juristas de distintas disciplinas jurídicas.