OPINIÓN | Tragaos el odio y, por un día, solo por un día, volver a miraos con respeto

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Celebración de la primera comunión. FOTO: Servimedia.
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POR LUIS HEREDIA, abogado

Querida mamá, querido Papá:

No os voy a pedir ningún regalo para este día tan importante para mí, no. Sólo quiero que estéis cerca de mí y que me llenéis de besos. Muchas niñas y niños se irán luego de banquete, los llenarán de regalos y los confundirán con algo que se ha convertido en un negocio. Pero yo solo os pido que estéis conmigo, que me abracéis.

¿Cómo es posible que donde hubo tanto amor y del que yo nací ahora solo haya odio? Vivís separados, pero hay un lazo de unión entre los dos: Soy yo. Solo os pido para ese día que no os miréis con rabia, que no os separéis de mí, porque si importante es la comilona que pretendéis dar para celebrar mi comunión, algo que no entiendo, para mí lo más importante sois vosotros.

Habrá muchos niños y niñas como yo. Donde el papá y la mamá estarán en la misma Iglesia pero lejos el uno del otro. Yo solo os pido para ese día a vosotros, sí, a vosotros. ¿Es tan difícil que así sea? ¿Que aunque ya no os queráis solo salga rencor del uno para el otro. Pues si me queréis haced lo que os pido. Es solo un día, el más importante de un niño o una niña. Y ese día debéis estar conmigo, con mi mano, con mi sonrisa, y yo, recordaré cuando juntos me lleváis de paseo, me acostabais llenándome de besos y peinabais mi corazón de amor. ¿Qué sucede para haceros tanto daño el uno al otro? Olvidar vuestra distancia y dad un paso. Solo somos niños, o niñas, que queremos que nuestros papás recuerden cuando un día sus corazones estaban unidos. Un día hubo amor.

Ojalá el día de mi comunión sea así. Que no tenga que ir a besaros por separado, que no tenga que mirar de reojo para ver si discutid, que no tenga que llorar en silencio porque mis papás se odian. Es importante ese día, pero no tan importante como lo sois vosotros para mí. Os quiero, a los dos. Y como no quiero que ningún niño ni niña pase por ese mal trago, tragaros el odio y, por un día, solo por un día, volver a miraros con respeto. Me despido deseando que no sean muchos los que a sus diez añitos  deban pasar ese mal trago. Un beso, papá, mamá.