Hoy se celebran en Jimena «Los tíos de ricia» una costumbre de Sierra Magina única

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JAÉN-. El municipio jiennense de Jimena acoge hoy una costumbre muy curiosa perpetuada a lo lardo de las décadas. Se colocan, sentados sobre sillas «Los tíos de ricia». En esta localidad a lo largo de sus calles y plazas, estos muñecos, normalmente
parejas de hombre y mujer,  son colocaban en sillas con carteles que aludían en tono de chanza a algún suceso ocurrido en Jimena a lo largo del año. Estos muñecos que aún se ubican por las calles y que tienen por cabeza una olla o puchero de barro ya no  ponen los carteles aunque su tradición continúa. Según recoge la revista de información científica de Sierra Magina «Sumutan» su raíz costumbrista hay que buscarla en los tradicionales Judas de otras localidades, sobre los que, a modo de chivo expiatorio, se descargaba toda la ira del pueblo, acabando quemados o siendo blanco de palos y garrotazos, por considerarles culpables de la crucifixión de Cristo.

La otra versión más historia según la revista y que ha sido recogida de Pedro González  es que el Concejo de Jimena estaba libre del pago de Alcabalas (impuestos) a la Corona, hasta que, durante el reinado de Felipe II, abolidas estas exenciones con el fin de recaudar ingresos para los gastos de las campañas en Flandes y Francia, se ordenó la recaudación de impuestos en todo el territorio nacional.

Entonces se personaron en la Casa del Concejo los Alcabaleros del Rey un día 2 de mayo de 1560, previa entrevista con los señores del Concejo de la Villa, tuvieron que abandonar el lugar aquel mismo día ante la negativa de éstos al pago de tales impuestos. Al día siguiente, o sea, el 3 de mayo de 1560, aparecieron en la puerta de la Casa del Concejo, no se conoce el autor, una pareja de hombres fabricados con trajes desusados henchidos de hierba verde y por cabeza dos ollas de las usadas para cocinar el condumio diario. Así estuvieron todo el día, hasta que por la tarde, pasadas vísperas, un grupo de
vecinos que habían conocido lo sucedido el día anterior, comenzaron a lanzar los muñecos al aire, dándole patadas y profiriendo insultos contra los dichos Alcabaleros hasta destrozarlos.