OPINIÓN | “El semáforo de Hermanos Pinzón”, por Juan Pedro Rodríguez

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POR JUAN PEDRO RODRÍGUEZ, profesor jubilado y autor de la Gramática gráfica al juampedrino modo y de la novela El paripé o los desertor@s de la tiza 

La confluencia del Paseo de la Estación con Ruiz Jiménez, Muñoz Grandes, Gran Eje y Hermanos Pinzón ha sido (desde que el tren ser convirtió en poco más que un estorbo para la ciudad de Jaén) una de las intersecciones circulatorias más sufridas por los jiennenses. Ni la desaparición del cuartel de la Policía Nacional, ni el mínimo traslado que se dio a la estación ferroviaria, ni el soterramiento del cruce, ni la corrección de dicho soterramiento,… apenas han supuesto leves avances en un cruce que, más por milagro que por otra razón, no llega a colapsarse a menudo debido únicamente a la hábil semaforización que lo sostiene actualmente. Visto lo visto hasta hoy, espero y deseo que dicha conjunción semaforística no se toque nunca jamás, como a la rosa, para que no se trastoque el raro equilibrio logrado. De seguir como está, ni siquiera la previsible puesta en funcionamiento del tranvía alterará el actual estado de cosas ni provocará que sean más abundantes los raros atascos producidos en su centro, pues, paradójicamente, esos perfectos semáforos se encargan de retener alejadas las a veces interminables colas que se forman en al menos cinco de sus seis calles afluentes.

Pero la cola que se lleva la palma es la de Hermanos Pinzón, regulada por un semáforo que se abre cada 2 minutos (o 120 segundos, que no es lo mismo) y dura abierto 30, de los que completamente libres sólo quedan 12 ya que los 18 restantes se los come en rojo el paso de peatones que cruza Muñoz Grandes. Y el caso es que el problema podría ser casi totalmente evitable. En efecto, en momentos de suerte o de horas que no sean punta, hasta un máximo de cinco vehículos pueden acceder al cruce, lo que deja casi siempre esa confluencia vacía. Pero, cuando ello no ocurre, o cuando el semáforo no ayuda, las colas pueden atorar tanto la citada y única vía de salida como Maestro Sapena y calles aledañas haciendo que se tarden a veces hasta 7 semáforos mal contados en recorrer esos escasos metros, es decir, 14 minutos. Y la causa de ello está en un leve detalle que quizás conozcamos únicamente los que sufrimos el caso a diario mañanas y tardes: los 18 segundos del semáforo en Muñoz Grandes adolecen de la redundancia de verde para peatones y rojo para vehículos (en vez de en ámbar, lo que equivale a decir que “aunque no pase un peatón, tampoco pasa un coche”), y ello obliga a que esos 18 segundos nunca puedan ser reducidos para agilizar el tráfico rodado sino que además provocan que conductores distraídos o peatones muy retardados los alarguen aún más y consuman los escasos 12 segundos que restan al semáforo de la afluencia que comento, con lo que –al no poder salir más que un coche o dos- el atasco ya está servido para unos cuantos semáforos.